jueves, 24 de octubre de 2013

Siria: Cinco escenarios y un wildcard

“He aquí que Damasco dejara de ser ciudad, y será un montón de ruinas” Isaías 17:1

Presentamos aquí, en un ejercicio de prospectiva, rigurosamente conjetural, cinco escenarios posibles como salida a la situación actual de Siria, acompañados de un Wildcard, es decir, la posible ocurrencia de un acontecimiento de remota posibilidad pero de amplio impacto en la crisis, en caso de registrarse. Vamos a proyectar a futuro cinco posibles salidas, no de solución, sino de desenlace a que podrían conducir la escalada violenta y el choque de intereses, dentro de los episodios del “inviernos árabe”, ya que de primavera solo tiene las flores que les ofrecen a los miles de muertos producto de esta masacre. En los cinco, el armador principal es Estados Unidos, país del que dijera Bolívar: “Estados Unidos, la nación que parece estar llamada por la Providencia a sembrar de desgracias el mundo, en nombre de la Libertad”
Primer escenario: Se intensifican los combates, con un apoyo abierto o encubierto desde su vecino Irak, actualmente ocupado por los Estados Unidos; baterías, misiles tierra tierra y tierra aire, bombarderos no tripulados, lanzacohetes, incremento de soldados a sueldo, mercenarios sin rostro, otro posible ataque químico como catalizador para agravar y acelerar la escalada violenta, la turba mercenaria logra tomar por asalto el palacio de Damasco, apresan y golpean al Presidente Bashar Al Assad, lo linchan junto a su esposa Asma, sus hijos y sus mas cercanos colaboradores, el país que da intervenido por una “fuerza internacional” encabezada por USA, designan un Presidente gomígrafo provisionalmente, hasta fijar fecha de elecciones.
Segundo escenario: En un momento de aparente repliegue de las tropas invasoras apoyadas por los mercaderes de la guerra, la aviación israelí, país del que Siria perdió los Altos del Golán en la guerra del Yom Kippur, durante el Ramadán de 1973, realiza un ataque preventivo, sorpresivo, masivo y altamente demoledor contra las ciudades principales como Damasco y Homs, tropas “X” no se sabe de cuales países ya que luchan encapuchados y a sueldo, apresan al Presidente Assad a su familia y colaboradores y miembros del Gabinete, y se encargan de que corra la misma suerte descrita en el primer escenario. Algunas reacciones y declaraciones a la prensa pro Occidental, un Presidente designado o un fideicomiso internacional y llamado a nuevas elecciones presidenciales.
Tercer escenario : Tropas iraníes entran en acción apoyando a Siria, se rumorea y discute en “la caja negra del mundo” (Consejo de Seguridad de la ONU) un posible apoyo velado de China, con arsenal y equipos, no con efectivos militares; Rusia hace presiones diplomáticas y de apoyo militar, porque tiene una base militar en la ciudad de Tartus, frente al Mar Mediterráneo , Bashar Al Assad se fortalece, se reducen los enfrentamientos, USA sigue utilizando a la ONU para las presiones diplomáticas, mientras por otro lado golpea fuertemente con su OTAN; Turquía, de la que hasta 1918, con el fin del Imperio Otomano, Siria era una provincia, realiza ataques masivos desde la frontera Norte, pagando de alguna forma el apoyo abierto que le ha dado USA, para entrar a la Unión Europea, ante la oposición de Alemania, Grecia y Chipre; fuertes declaraciones del Presidente Obama, desde el Pentágono, en contra de Siria; Bashar es capturado y conducido a la Corte Internacional para ser juzgado y condenado por genocidio y crímenes de guerra.

Cuarto escenario: Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y por supuesto Arabia Saudita, piden con el apoyo de USA y la OTAN, encargarse de la crisis regional, buscando una salida negociada con una reducción de tropas USA y u incremento de personal, armas y equipos de la OTAN, además de la participación de los mercenarios; Reino Unido permanece en el conflicto, China y Rusia observan, influyen y negocian en un plano aparentemente neutral. Assad dimite y vuela junto a su familia y colaboradores mas cercanos a uno de los países que le han ofrecido asilo político: Brasil, Rusia, Suecia.
Quinto escenario: ante el baño de sangre y el desgaste e ingobernabilidad que vive Siria, la llegada de mas tropas mercenarios a sueldo, la escalada violenta sin control, la destrucción de Damasco y toma del palacio presidencial,los desabastos de alimentos, medicinas y combustible; agravada, en una palabra la crisis, el Presidente Assad graba un mensaje de despedida en Araba e Inglés, y se suicida en presencia de los miembros de su gabinete.


Wildcard: El Presidente Assad es asesinado en pleno palacio, como resultado de un compló cívico militar en el que estarían implicados miembros de su escolta personal.

viernes, 18 de octubre de 2013

Globalidades
“Tambores de guerra”

     Todo ha cambiado en los últimos cincuenta años, con una gran aceleración global en los últimos veinte. Observando fílmicas de la Primera y Segunda guerras mundiales, de Viet Nam inclusive, puede apreciarse cierta “formalidad”  o convencionalismo, no solo en la formulación de la guerra sino también en el curso de los enfrentamientos bélicos.

Como todo ha cambiado con la globalización, la guerra como fenómeno internacional no podía quedar fuera de la era del cambio. Von Klasewitz, acaso el mas citado pero el mas desconocido de los estudiosos del fenómeno de la guerra, no ganó batalla alguna, sino que pudo tener larga vida para escribir seis tomos sobre el tema, publicados póstumamente por su viuda. Este maestro indiscutible nos habla de la guerra convencional, del modelo de guerra clásica, sin las terminologías que han surgido posteriormente; no de coaliciones, aunque sí las analiza usando el término de guerra de alianzas, es lo mismo que el General Colin Powell llama guerra de coaliciones, aunque son la misma cosa.

La historia de la humanidad -dijimos en alguna parte- es la misma historia de la guerra: grandes o pequeñas, convencionales o no. Con el cambio de las estrategias de gestión geopolítica, ya libre de ideologías, los Estados Nación han repensado o reformulado la guerra, o por el contrario los acontecimientos posteriores a 1990, los han obligado a aceptar y asumir los cambios. Le han dado la razón al maestro del Arte de la Guerra, cuando dijo, “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.Es decir, se pasa de los medios políticos diplomáticos, al empleo de los medios militares o de defensa que se disponga.


La guerra de coalición se registró más bien como estrategia en las dos grandes guerras del Siglo XX, llegando a estar bajo el mando de un solo hombre, el General Dwight David Eisenhower, la mayor cantidad de tropa desplegada de la historia de la humanidad, con su teatro de operaciones en el frente europeo. Las dos coaliciones eran, por un lado los llamados aliados, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros actores secundarios, y, en el otro, Alemania, Japón e Italia, entre otros actores menores.

Pero estas coaliciones o alianzas sirvieron de base, experiencia y tema de estudio para la formulación de las nuevas estrategias de coalición de la era global. Ahora, partiendo de la Operación Tormenta del Desierto de 1990 contra Irak, un antiguo aliado de los Estados Unidos contra Irán, todavía con resabios ideológicos de la entente USA-URSS, se arman coaliciones bélicas de variada base, composición y motivación, la historia, la pertenencia a bloques comerciales, la tradición e intereses comunes y compartidos, entre otros, son piezas claves en la recomposición y armado de estas alianzas, ya que son adaptables a los intereses geopolíticos.

Por ello, tan pronto suenan los tambores de guerra en el mundo, anunciando alguna posible guerra o incursión aliada encabezada por los Estados Unidos, se piensa automáticamente que el Reino Unido los va a acompañar en la nueva aventura bélica; se piensa también, aunque con menor certeza, que Alemania y Francia también asistirán a esa fiesta de la muerte; Japón que es un delfín cooptado por ellos desde su rendición incondicional, luego de las dos bombas genocidas en 1945 y la firma del acuerdo militar ilimitado que tienen, se une tímidamente con algunas declaraciones de su conservadora diplomacia militar, de manera mas moral que efectiva; mientras que China mantiene, afortunadamente, su postura de aparente neutralidad.

China no acompañó, al menos formalmente, a ninguno de los bandos de ambas guerras mundiales, ni durante la guerra fría, ni ahora en la postguerra fría, ni en Irak, ni en Afganistán, ni nada; China se encerró a crecer desde 1895, cuando terminó la guerra chino japonesa. Volviendo a enfrentarse a Japón entre 1937-1945, terminando con la derrota y rendición incondicional japonesa. Desde entonces no mas guerra, pero si armamentismo industrial para la defensa.

Ahora las guerras no tienen un solo teatro de operaciones como hace setenta u ochenta años. El teatro de las guerras actuales tiene un escenario físico geográfico donde se libran las batallas, pero además tiene varios escenarios alternos, político-diplomáticos, y hasta virtuales donde se pelea simultáneamente con otros medios para el mismo fin bélico: El escudo y baterías antimisiles, el campo de inteligencia estratégica militar, la ciberguerra, la información, los medios de prensa nacionales e internacionales y otros.

Un General desplegado en Irak, por ejemplo, no solo dirige y supervisa las operaciones del día a día de la guerra, sino que monitorea en pantalla, el movimiento y posiciones de los Drones o aviones no tripulados, verifica el movimiento de personal, equipo y armamento por medio de sistemas de posicionamiento global o GPS, recibe y envía mensajes encriptadas desde su ordenador portátil o su celular, recibe y envía informes al Pentágono acerca del curso de las operaciones y la escalada de hostilidades, se reúne con aliados, negocia con los contrarios, interroga prisioneros de guerra; además de mantenerse muy atento a los noticiaros 24/7 de CNN, CBS y Aljazeera, entre otras ocupaciones importantes.

Otro elemento al que la guerra no ha podido sustraerse es al de la vastísima aplicación del cambio tecnológico: visión nocturna, transmisiones inalámbricas y satelitales, armamento de última generación, poco peso y alto nivel letal, GPS, antibalas de Kevlar, bombarderos ligeros no tripulados que han convertido en pieza de museo al B-52, entre otros.

Pero hay otros cambios en los gestores y agentes del negocio de la guerra: Ahora no tienen el elemento ideológico de la Guerra Fría, pero sí pueden tener el elemento ancestral y emotivo del patriotismo; el peligroso fanatismo religioso o el interés francamente pecuniario y mercantil de los soldados a sueldo, los mercenarios internacionales, los condotieros postmodernos que no necesitan, ni les interesa, una ideología, ni patriotismo alguno.

Ahora se habla de “insurgentes” o “rebeldes” refiriéndose a personas que están enfrentando, desde y en su propia nación la agresión de alguna super potencia extranjera, que tiene varias veces su población y territorio, su PIB y hasta su armamento y que se encuentra a miles y miles de millas de su casa; estas condiciones de desigualdad y desequilibrio, traen como consecuencia la llamada guerra asimétrica, informal y no convencional; la que se pelea en estos tiempos donde la irracionalidad ha derrotado a la razón, donde siempre está presente la manipulación mediática como otra gran guerra paralela.

De lo que estamos viviendo ahora, advirtió al mundo el mismo General Eisenhower al despedirse como Presidente de los Estados Unidos en 1960 y entregarle al joven y primer católico en la Casa Blanca, John Fitzgerald Kennedy, “no habrá paz en el mundo mientras la industria militar y su lobby tengan tanta influencia en las decisiones que se tomen en Washington”. La Guerra es una industria de la muerte que motoriza la economía norteamericana y de las grandes potencias.





jueves, 17 de octubre de 2013

Globalidades
La Isla aísla”

La condición de insularidad bien puede ser una ventaja o desventaja. La globalización, o mundialización como aconsejan los franceses, es un fenómeno que comenzó en las grandes masas continentales de Estados Unidos y Europa, para extenderse por contagio, influencia o necesidad, en las islas de la periferia mundial. El mismo nombre de isla, da a entender aislacionismo, separación, insularidad, carácter satelital. Esta misma connotación tiene el término si se aplica tanto a la sociología, a la geografía física y a la geopolítica. Igual pasa si se las valora o evalúa con el cristal de la geoestrategia, que es, como sabéis, la gestión estratégica de los recursos geopolíticos.

Las islas geográficas son vistas como naciones o estados de menor cuantía e interés. El tamaño del territorio de cada Estado Nación es una de las variables históricas del interés nacional y sigue siendo así. El tamaño de las naciones, los territorios que conserva bajo su dominio y soberanía, siguen y seguirán siendo una razón de peso, habida cuenta de que no se debe pensar en naciones como un solo bloque territorial y geográfico, sino como un mapa geopolítico de influencia y dominación, el ejemplo mas claro son los Estados Unidos de América, que tiene bases militares, países cooptados, países ocupados y otras formas de penetración e influencia, en todo el globo terrestre, el espacio sideral y aguas internacionales.

Además de tener dividida la superficie global en Comandos regionales o continentales bajo su control y dominio militar, además del Cybercommand. Ninguna nación tiene capacidad semejante de mover grandes cantidades de tropas, equipo bélico y armamentos a cualquier punto del globo tan rápidamente como ellos.

Un hombre de aguda inteligencia como el Presidente General Ulises Hereaux Lebert, declaró pocos meses antes de su muerte:”Para poner un caldero en un fogón, se necesitan tres piedras. Después de mi vendrán los gringos, que ya tienen a Puerto Rico y a Cuba” Esa fue una lección de geopolítica de Lilís, dada la ubicación de las cuatro grandes Antillas y el interés de expansionismo y neocoloniaje de los Estados Unidos. Del apoyo brindado a Cuba en la guerra con España, potencia europea desgastada desde finales del Siglo XIX, obtuvieron, y conservan aun, la Base de Guantánamo.

De estos hechos se desprende que las islas tienen una gran importancia geoestratégica para las potencias mundiales porque permiten, por ser pequeñas precisamente, ser compradas, ocupadas, obtenidas por intercambio o tratados internacionales o ponerlas bajo la tutela de una nación, para ser utilizadas como cabeza de playa, y como avanzada imperial por su interés militar y estratégico, en la aplicación de la doctrina del Pentagonismo, por ejemplo. El Almirante Marshall Mckinder es aparentemente el arquitecto de la frase “Isla Continental”, refiriéndose a Eurasia, que es la mayor extensión de terreno del planeta;  y se atrevió más Karl Haushofer, teórico o compilador de la doctrina del Liebensraum o “espacio vital” del Nacionalsocialismo, a referirse a una supuesta Isla Mundial. Geopolítica es geografía, fundamentalmente.

El hecho es que la condición insular agrede y condiciona hasta a las manifestaciones del arte mismo. El hecho de ver nuestro carácter insular como un obstáculo para el desarrollo de muchas actividades productivas o artísticas, amen de lo geopolítico, tal vez está llamado a desaparecer gracias a tres factores condicionantes y recientes: a) la revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones, b) al peso del comercio electrónico y c) a una apertura de los mercados globales sin precedentes en la historia.

Una isla por lo general no tiene fronteras terrestres, ello no quiere decir que no las haya con fronteras de esta clase. El caso nuestro, de la cohabitación con Haití en poco mas de setenta y dos mil kilómetros cuadrados de superficie es un ejemplo; el caso de Timor Oriental, es otro.

La insularidad o condición de Isla no debe ser motivo de aislacionismo. Lo que ha traído la postmodernidad como fenómeno geopolítico, económico y comercial es la apertura e integración no solo de mercados, sino la incorporación de los Estados - Islas a los grandes bloques continentales, sin moverse por supuesto de su lugar geográfico. El mapa geopolítico del mundo nunca ha de coincidir con el mapa de geográfico ni con el de los bloques comerciales. Dos doctrinas han facilitado el cambio: La post keynesiana en la economía y el comercio y la doctrina post Westfaliana en las relaciones internacionales.

Ya en plena integración en un proceso de cerca de dos décadas, el mundo de la actualidad tiene una nueva cara y una nueva cultura geopolítica, luego de la desintegración de los dos grandes bloques ideológicos de la guerra fría. Tampoco el mapa político coincide con el mapa cultural de de una civilización específica. Así sucede con el África, cuyo mapa político fue diseñado, mediante cortes de tijera, por las grandes potencias europeas coloniales, dividiendo, y aislando, comunidades de identidad étnica, cultural, política y religiosa compartidas por siglos, lo que ha traído grandes matanzas y “limpiezas étnicas”.

La globalización y la revolución tecnológica han derrumbado las fronteras tradicionales y las barreras legales han caído al suelo por los tratados de libre comercio y la integración de bloques comerciales, y de intercambio e intereses comunes. También se han creado organizaciones o alianzas no formales, como el caso de los países del BRIC, cuatro naciones muy distantes cultural y geográficamente, pero cercanas por sus propósitos e intereses nacionales: Brasil, Rusia, India y China. La Isla no aísla.








Comunidad internacional

Globalidades
“Comunidad Internacional”

     Escuchada esta frase en cualquier noticiero o leída en algún medio, hace pensar inmediatamente que se hace referencia al conjunto de todas las naciones e imperios de la tierra, organizados en una agrupación u organismo internacional. Pero no es así. Lo primero es que no existe una comunidad internacional, asumida de manera estricta, con membresía, pagos, ordenamiento jurídico y jerarquías. La llamada “comunidad internacional” vista estrictamente pertenece al “deber ser” de las relaciones internacionales.

     El mas serio intento de crearla, puede afirmarse sin lugar a dudas, fue con la formación de la Organización de las Naciones Unidas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. El intento anterior, el de los llamados Catorce Puntos del Presidente Woodrow Wilson, que sugería la creación de una Liga de Naciones, resultó fallido. Tal vez el mundo de 1919 no estaba preparado para el caos organizado. Ambos intentos buscaron un nuevo orden internacional luego del caos dejado por ambas conflagraciones mundiales.

      En los años setenta, Hedley Bull publicó acaso una de las obras mas atrevidas y mas profundas en el sentido de analizar el fenómeno convulso e inextricable de las relaciones internacionales: “La sociedad anárquica” o (The Anargical Society.)En ella, además de quitar caretas a las relaciones entre  las naciones, hizo una separación entre orden mundial y orden internacional. En el primero, se refiere a los pueblos y sus objetivos y propósitos nacionales; en la segunda categoría se refiere a los Estados y sus planes de preservación de la propia existencia: Integridad territorial, posible mantenimiento de colonias de ultramar, peso geopolítico, influencia internacional, y otros.

     Un ejemplo de lo anterior fue la Resolución número 688-1991, mediante la cual la ONU, sanciona a Irak por sus agresiones al pueblo Kurdo, además de obligarlos a permitir el acceso inmediato a toda persona que necesite asistencia humanitaria internacional en todo el territorio de Irak. Ese es el lado humano. El lado geopolítico de la Resolución es el que encaja perfectamente en la Doctrina Carter, de 1980, que establece “un intento de cualquier fuerza extranjera por obtener el control del Golfo Pérsico y de la región, será considerado como una agresión contra los intereses vitales de los Estados Unidos y tal agresión será repelida por todos los medios necesarios, incluida la fuerza militar”

     El hecho es, que el orden internacional es un desorden aparentemente organizado. Como principio se consideran iguales a todos los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo esto cae en el deber ser, no en el ser. Cada Nación tiene derecho al voto pero no al veto. En cuanto a las decisiones del poder global los Estados con poco peso se alían a los grandes para ver en qué los puede beneficiar el nuevo estado de cosas internacional, o algún nuevo tratado o alianza, además se los escoge como miembros del Consejo de Seguridad para dar a entender que son iguales y que hay democracia en el orden internacional.

Por ello, Trujillo,  que no era un bruto ni energúmeno como lo presentan en una nueva película criolla, hizo e influyó para que la República Dominicana fuese firmante del acta fundacional, o se adhiriera a todos los organismos internacionales surgidos en el orden mundial de la guerra fría: Banco Mundial, ONU, OEA, BID, FMI, Junta Interamericana de Defensa, por citar algunos.

El llamado orden internacional es, pues, un desorden. Y este desorden se ha agravado con el advenimiento de la globalización y la actual presunta sociedad del conocimiento. Desde su génesis, las Naciones Unidas han manifestado la supuesta igualdad entre los Estados miembros y afortunadamente no hay un supraestado o un supragobierno que gobierne a los gobiernos de los estados miembros de la ONU.

La Asamblea General es, en teoría, el mas alto organismo de las Naciones Unidas. En el participan y son escuchados todos los Estados miembros del organismo, sin embargo, las decisiones de gran peso en los asuntos globales los deciden los miembros del Consejo de Seguridad, que es una apéndice rectora de la ONU, formada por quince países, de los cuales hay cinco miembros permanentes y diez pro témpore, es decir por un período. Los cinco que deciden en orden alfabético, y todos tiene poder nuclear y armas de destrucción masiva de todo tipo, son: China, Francia, Federación Rusa, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos.

Los otros diez miembros actuales son Argentina, Australia, Azerbaiyán, Guatemala, Luxemburgo, Marruecos, Pakistán, Corea del Sur, Ruanda y Togo. De ellos, Pakistán ha hecho lanzamientos nucleares exitosos. De los actuales miembros, solo Corea del Sur, hijastra y apadrinada de los Estados Unidos tiene poder nuclear. En toda la historia de las Naciones Unidas hay setenta Estados miembros que nunca han formado parte del Consejo de Seguridad.

Este Consejo, es una especie de “caja Negra del mundo” donde se deciden los asuntos de más relevancia global en acuerdos de aposento, tráfico de influencias, presiones políticas y económicas, “cuchicheos” palabra que tal vez sea de origen chino, negociaciones y alianzas formales e informales. En ese aposento se concentra el verdadero poder decisorio de las relaciones y del caos internacional.



Canibalismo social

El hombre es cima de la creación, o del evolucionismo. En tal sentido, se espera que su accionar en sociedad esté regido por la razón y una ineludible porción de los dogmas religiosos aportados por la civilización en que ha nacido.

Sin embargo es digno realizar una investigación sicosociologica de la sociedad contemporánea, para estudiar, en la medida de lo posible, los cambios fundamentales que se han generado en el ser humano de las últimas décadas, específicamente desde el inicio de esta erróneamente llamada, Era del conocimiento.

No vivimos en una selva. Eso sería hasta loable, porque vivimos en una aldea donde se practica el canibalismo social recíproco. En la selva cada animal tiene su papel definido, su jerarquía. Allí se sabe y hasta se acepta que una especie se alimente de la otra, y que a su vez, algunas especies no rompan ese esquema. Algo que también sucede, por ley natural, en las faunas marinas.

No así en la fauna, en la jauría humana. En esta aldea virtual y cibernética, hay gran cantidad de ingenieros constructores que fabrican cajas de almacenamiento humano, llamados apartamentos, sin el mas mínimo criterio de que es gente que va a VIVIR en ellos. Cada vez hay menos espacio verde para disfrute colectivo, los ríos son cloacas, aumenta la agresión visual y la saturación de imágenes urbanas, sónicas y visuales, en fin se ha matado la belleza y el espacio disponible para la vida y el esparcimiento.

La gente se ha hecho cada vez mas agresiva, las conductas agresivas, aplastantes y desconsideradas en contra del prójimo, se cometen abiertamente y como una exhibición de grosería y ostentación de poder. La vida, el más preciado valor, ya no vale nada, o muy poca cosa, y se dispone de ella como si nada fuera.


Cuando dentro de unos cincuenta años, los estudiosos de la conducta se dediquen a estudiar y evaluar los síntomas y fenómenos distintivos de esta actualidad contemporánea, nos preguntamos cuales habrán de ser sus conclusiones, que dirán de esta mentalidad colectiva tan enferma y llena de psicopatías. Será posible algún remedio o habrá cura para esta locura global.
“Tendencias y perspectivas de la educación superior en América Latina y el Caribe”

INTRODUCCION

Realizar una panorámica de la situación, sin desdeñar un pequeño marco histórico, de la educación superior en America Latina y el Caribe, implica necesariamente verificar  cuales son las instituciones que en cada país la imparten, cual es la calificación de las universidades mas notables conque contamos, cuales las calidades curriculares y apertura a la investigación y desarrollo que tiene el sistema visto como un todo, entre otros aspectos importantes.

No eludimos las consideraciones históricas necesarias, en el entendido, de que el Caribe es tanto hispano parlante como anglo parlante, gracias a las labores de colonización inglesa y española, o portuguesa. Nuestro Caribe insular está presente en la fortaleza o debilidad de nuestras instituciones educativas, ya sea como objeto de estudios comparativos o como referente académico: Con escasa duda puede afirmarse entonces, que la colonización inglesa estableció una educación mas rigurosa, mientras que la educación patrocinada primeramente por la Escolástica española, fue rigurosa en principio pero luego, por fuerza de la época, se aligeró un poco en sus exigencias, según fue saliendo del patrocinio y mecenazgo de la iglesia católica en su labor educadora. El gran gestor e impulsador de este cambio se encuentra en Eugenio María de Hostos.

Limitamos de entrada el alcance de este ensayo sobre estas realidades, tendencias y perspectivas de la educación superior, a la región ya descrita en el título; y en el tiempo, lo haremos apegados a la actualidad y las proyecciones  deseados a futuro, en el ámbito y sistema de la educación superior.

Sobresale el hecho de que la República Dominicana cuenta con la que es considerada la mas antigua casa de educación superior de América Latina, esto no está ausente de regateos por parte de otras naciones que no reconocen que el pontificio Colegio Santo Tomas de Aquino, creado por la bula In Apostolatus Culmine, de 1538, no fue en sentido estricto una Universidad.

Sin embargo, en el ranking de las mejores doscientas Universidades de América Latina, no aparece la Universidad Autónoma de Santo Domingo; como tampoco aparece ninguna Universidad o Instituto Superior latinoamericano, entre las mejores doscientas del mundo. http://www.timeshighereducation.co.uk/world-university-rankings/2010-11/world-ranking

El presente ensayo pretende además, abordar la educación en la región y en el Caribe insular, en cuanto a postgrado se refiere, sin pretender ser demasiado abarcantes, pero sí ayuda a ampliar la visión de conjunto de los sistemas y ofertas curriculares y formativas con que contamos.

Además presentamos los retos del sistema en la actualidad, el impacto del cambio tecnológico en la educación superior, las posibilidades de acceso a la educación superior que tiene la población, habida cuenta de que el territorio de estudio es la región de mayor inequidad social de la tierra, otro aspecto es la posibilidad de oportunidades que tienen los egresados de la educación superior en nuestros países de insertarse en el ejercicio de la profesión o especialización que han cursado.

Un pensador y futurólogo, Peter Drucker, dijo que “la mejor manera de predecir el futuro es construyéndolo” por lo que consideramos, como uno  de los objetivos de este ensayo, proponer y promover la creación y construcción, desde el presente, de la educación superior calificada y de excelencia académica que aspiramos tener en el futuro. Esta es la apuesta principal del presente ensayo.

AMBITO Y PONDERACIONES DEL SISTEMA DE EDUCACION SUPERIOR EN LA REGION

El fenómeno de la globalización ha tenido un impacto en todas las actividades del mundo actual. La educación, en tanto que formadora de conciencias, como dijera José Martí, no puede escapar a esa realidad estremecedora, determinante e integradora.

     La región tiene universidades emblemáticas que han logrado crear o fortalecer el concepto de marca país en términos de educación superior. La Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, nos lleva a la nación azteca, al igual mientras que Eton College, por ejemplo nos refiere a Londres en el Reino Unido.

     Pero es preciso destacar aquí que la globalización es a un mismo y propio tiempo integración y desigualdad. Con el advenimiento de las tecnologías de la Información y las comunicaciones, facilitadoras del proceso de “aplanamiento” global, (2) http://es.scribd.com/doc/39982764/La-tierra-es-Plana-Thomas-Friedman (Thomas Friedman, 2006), se ha registrado una transformación fundamental en todo el sistema de educación mundial. No solamente el salto tecnológico, la integración de softwares y hardwares, la currícula académica, e incluso, y tal vez mas importante, la manera de estudiar de los educandos y la disponibilidad de ayudas de instrucción (laptops, acceso a la Web, etc.) han cambiado y provocado tal revolución educativa.

     Lilia Mercedes Alarcón Pérez, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, analizando la interrelación e influencias de la globalización y la educación superior, sostiene:”Sin lugar a dudas que uno de los aspectos mas importantes derivados de los procesos de globalización es aquel relacionado con sus efectos sobre las políticas públicas en la educación superior, y sobre el papel que desempeñan los organismos internacionales y los Estados Nación en la puesta en marcha de éstos; hablamos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, de la CEPAL, de la OCDE y por supuesto de la UNESCO” http://www.filosofia.buap.mx/educacionsuperiorPDFsencilla.pdf

     El riesgo estriba en ver el fenómeno mundial tan solo con el color del cristal de la economía de mercado, que si bien es admisible abordarlo desde ahí, pero sin dejar de considerar todas las demás aristas y vectores de influencia que tiene en la actual sociedad mundial, donde sobresale sin lugar a dudas, la educación superior. Cada país de la America Latina, objeto de este estudio, tiene distinto grado de desarrollo y de margen de acoplamiento e integración a las políticas, medios y tendencias globales. La educación superior no puede ser ajena al fenómeno.


     La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, en su documento de la Conferencia Regional de Educación Superior, CRES 2008, por medio de uno de sus relatores, Axel Didricsson, enumera los cambios y tendencias de esta en las ultimas dos décadas.

martes, 17 de septiembre de 2013

110 años de agresión imperial

Globalidades
110 años de agresión imperial
         En una conferencia en la National Defense University, NDU, de Washington, DC, nos atrevimos a afirmar, que en esa aula magna, no se estudiaba ni enseñaba defensa, sino agresión. La historia nos da la razón.
Brzesinsky, en su obra maestro de la Geopolítica, El Gran Tablero Mundial, establece el año de 1903, como el de la primera incursión norteamericana en calidad de jugador mundial, durante la guerra de independencia de Cuba. En una conferencia en la National Defense University, de Washington, DC, nos atrevimos a afirmar, que en esa aula magna, no se estudiaba ni enseñaba defensa, sino agresión.
Desde ese año, en una guerra donde se creció como uno de los mas grandes estrategas de la historia de la humanidad un anciano banilejo llamado Máximo Gómez, enfrentó a las tropas de la Corona Española del General Valeriano Whyler, siendo diezmados por la malaria y consumidos por el fuego de la campaña de la tea,
En ese entonces era Presidente de los Estados Unidos Míster Teodor Roosevelt, el hombre del gran garrote, de la gran macana, del big stick, como doctrina fundamental de su política de relaciones internacionales. Roosevelt había subido al solio de Washington en 1901 y fue reelecto en 1905, hasta completar su periodo en 1909.
El General y Presidente Ulises Hereaux Lebert, asesinado en Moca en 1899, había declarado dos años antes de su muerte, que iba a morir con las botas puestas, de cuatro tiros en el pecho, aunque solo recibió dos, además que después de él, dentro de quince años, vendrían los gringos, porque ya tenían a Puerto Rico y a Cuba, y para poner un caldero en un fogón, se necesitaba tres piedras.
Otro profeta del patio, fue Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien declaró en Santiago, ya en 1960, que detrás de él, vendría el caos y después los yanquis. Se cumplieron sus palabras perfectamente con el advenimiento de una de las etapas de nuestra historia republicana más corrupta y deleznable, con el famoso Consejo de Estado y la posterior invasión de los policías del mundo, en 1965.
Con su participación en la independencia de Cuba, lograron mantener Guantánamo, donde conservan su base militar utilizada como cárcel y centro de tortura para terroristas. Es año de 1903, habían cooptado a Panamá y comenzaron a construir el Canal interoceánico de alto interés estratégico.
En 1914 no entraron de lleno en la Primera Gran guerra Europea, sino en 1916, por motivos de conveniencia, pero participaron en las negociaciones de los fallidos catorce puntos del Presidente Woodrow Wilson y salieron fortalecidos como jugadores mundiales, porque por esas fechas no se utilizaba el termino global en las relaciones internacionales. Volvieron a incursionar en 1941 en la Segunda Guerra Europea, a partir de la agresión provocada de Pearl Harbour, el 7 de diciembre.
De esta conflagración salieron realmente fortalecidos ante la rendición incondicional de Alemania y la destrucción atómica a Japón, para, en 1950, dar inicio a la primera guerra caliente de la guerra fría, la que dividió a Corea en dos naciones con ideologías políticas distintas, una apadrinada por la Unión Soviética y la otra por los Estados Unidos.
1957 fue el año de Viet Nam, donde permanecieron mas de veinte años en una guerra no declarada formalmente, en 1965 ocuparon República Dominicana, para, en 1983 ocupar Grenada con la manida excusa de proteger la vida de sus nacionales e intereses norteamericanos allí. Aunque, vista a la distancia, se capta el trasfondo de guerra ideológica y el uso como tubo de ensayo de esa nación. 
Ahora Oriente medio es el escenario de las agresiones y el teatro de operaciones  en que se está jugando el destino de la presente civilización. Se ha aplicado una estrategia de tildar de dictadores a los mandatarios de los  estados hostiles a ellos, se los desestabiliza con la presencia de condotieros o mercenarios que pelean a sueldo, y se mantiene en agenda la agresión contra Irán. Irán a Irán, de seguro.






martes, 7 de febrero de 2012

El Fantasma de Diana King
Prólogo

Nueva York es una ciudad vacía. Sus cinco barrios, Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island están llenos de gente y de asfixiantes autos, de corredores de bolsas, de lobistas,  de bohemios existenciales, de desinhibidos y desenfadados, de artistas y oportunistas. Todo en medio de una triste soledad de cemento, cristal y acero, donde los semáforos son interminables, los taxistas parecen saltimbanquis ante las leyes de tránsito y cada persona viste la máscara de la triste alegría y de la amarga tristeza.

De los cinco barrios, ninguno como Manhattan. Manhattan es la verdadera musa de Woody Allen. Nada de Diane Keaton, la modosa Mía Farrow, Diane West o las más jóvenes como Scarlett Johansson.

Manhattan alberga todos los demonios interiores del Bergman reciclado. Su genialidad al describir de modo descarnado las neurosis y costumbres de los neoyorquinos, de los que pisan sus calles, esos sonidos que a modo de una especial sinfonía urbana caracterizan a Manhattan, es irrepetible. Cada megaciudad tal vez, pienso yo, tiene sus propios ruidos y olores. El sonido, o el sonido del silencio de Simon y Garfunkel se pronuncian en alta voz en esa Babel de hierro.

Nueva York está lleno de iglesias de toda confesión: católicas o protestantes, diseño arquitectónico y variedad étnica. Las hay conservadoras y de gran mayoría blanca con rostros que nos obligan a imaginar a los pilgrim fathers, hay sinagogas judías y mezquitas musulmanas,  hay iglesias africanas, para inmigrantes franceses, para latinos, en fin, toda una acuarela racial y religiosa. Pero casi nadie se atreve a asumir o a afirmar que Nueva York sea una ciudad espiritual, un destino místico.

Nueva York es la meca de los demonios postmodernos. Allí, cada día, a lo largo del año, deambulan demonios  por las avenidas y calles, como también vagabundean demonios creativos en las mentes de los artistas que se van allí a  buscar inspiración, a “hacerse” artistas, como antes buscaban la bohemia de Paris.

En esa ciudad también habitan los fantasmas y no poca cantidad de leyendas urbanas acerca de aparecidos, de bellas mujeres con traje de novia que buscan al prometido que las dejó plantada en la ceremonia nupcial, de personas heridas sangrantes que piden ayuda, pero sus voces no se escuchan, de actores ya fallecidos que piden presurosos un taxi en Times Square o despegan una goma de mascar en la acera de Radio City Music Hall. Nueva York nunca duerme.

Todo artista de cine que triunfa en Hollywood trata de que lo vean en Nueva York. Aunque entre uno y otro punto haya miles de millas de distancia. De la Calle 42, en Times Square al Science Center, en Park Drive, Los Ángeles hay 2,804 millas, un día y 21 horas en automóvil en un recorrido de costa a costa.

Las coordenadas de Manhattan son: 40’ 43 N, 74’ 00’ O. En ese punto del globo se va a desarrollar gran parte de la historia aquí contada, la búsqueda incesante, en mi interior mismo y en las tristes calles de la gran manzana, del fantasma fascinante e inigualable de Diana King.

W. Weidle, en su “Ensayo sobre el destino actual de las letras y las artes”, declaró que: “asistimos al ocaso de la novela y del drama porque el artista de hoy es impotente de entregarse enteramente a la imaginación creadora”. Si el autor tiene razón entonces resulta una vana empresa,  y mas para un escritor imberbe, embarcarse en la idea de escribir una novela.

Ernesto Sábato dice en “Hombres y Engranajes” que “la literatura actual es la literatura de lo único, de lo personal”. Haciéndole entonces mas caso al autor de El Túnel y de Abbadon el Exterminador, comenzamos, tratando de no ser exterminados en el intento, a escribir esta suerte de novela, de cuyo curso y discurso pretendemos dejar fijados algunos aspectos en este estudio preliminar.

Es cierto que a los escritores del Siglo XX y del actual XXI, “se les hace  muy difícil trascender el propio yo, hipnotizados por sus propias desventuras y ansiedades, eternamente monologando en un mundo de fantasmas”  (Ernesto Sábato, “Hombres y Engranajes”.)

Pero, para Julien Green, “escribir una novela es en si misma una novela de la que el autor es el héroe. El cuenta su propia historia, y si se representa a si mismo la posible falta de objetividad es que es bien novicio o bien tonto, puesto que no alcanzamos a salir nunca de nosotros mismos”.

La atmósfera de esta novela “El fantasma de Diana King” hace caso de Sábato cuando dice que “el paisaje es un estado del alma”. En esa atmosfera se mueven tal vez dos o tres personajes entre cientos o miles de anónimos urbanos de su atmosfera fantasmal y nocturna del mundo onírico, o a veces festival y cotidiano de la realidad posmoderna del Manhattan globalizado. Un mundo de fantasmas junto a figuras reales, bien delineadas, táctiles y diurnas del arte y la cotidianidad burguesa que se pasea impenitente ante las vidrieras fashion o suben al Empire State Building buscando curiosear en el mundo celestial, rascando el cielo.

Cuando descendemos a los grandes y sustanciales problemas, angustias, incertidumbres y neurosis del hombre actual, poco importa si estamos en los rascacielos del Manhattan elegante o nos encontramos bajo la carpa azul de un refugiado de Darfur o del Congo.

Nuestra novela se desarrolla en un nuevo subsuelo que ya ha sido pisado sin embargo por muchos transeúntes de la literatura. Este subsuelo está por debajo, muy por debajo, de la realidad formal del realismo burgués y cosmopolita.

Este primer intento de novela pretende ser lo mas irracional posible. La vida tiene varios siglos postrada ante el dios de la razón, creación griega antes que cartesiana. Se necesita concebir a fuerza de tesón y contradicciones, una nueva estética, un nuevo habitáculo para el arte y sus postreras creaciones, una nueva realidad ficticia creada en los abismos y subways de la mente y condición humanas. Hay que fundir un nuevo becerro de oro al pie del monte.

Los deseos, las pasiones y neurosis son mucho mas importantes, necesarias y determinantes para la marcha de la sociedad que la razón misma. La razón solo nos sirve para razonar, pero lo que realmente mueve-leit motif- la rueda del progreso humano es el deseo y los intereses. Cuando el deseo se arma de razón el mundo y la sociedad evolucionan, avanzan, y ese conjunto de avances, dentro de un grupo humano mas o menos heterogéneo, construyen al paso del tiempo, una civilización.

En El Fantasma de Diana King, quisimos reducir la nómina de personajes, algo que bien pudiera parecerle fácil a cualquiera, sin embargo se trata de todo lo contrario, esa reducción fue con el interés de crear una especie de “menaje a deux”, de juego de tenis, donde la bola se mueve de una cancha a otra y los extras del film son meros espectadores anónimos oscuros y difusos que son apenas citados en ausencia como referencia de algún hecho.

Al escribir esta novela nos sentimos heridos por la diatriba orteguiana de la deshumanización del arte, en el sentido, sostenido por el sabio español, de que existe una división entre el arte y el público y la visión de Sábato en contrario, de que lo que ocurre es que es el público el que está deshumanizado.

La narrativa o el cuerpo de la novela en sí, constituye una galería de paisajes- estados del alma- de figuras que van desde el naturalismo purista hasta el cubismo o expresionismo narrativo, en caso de existir o haberse detectado la existencia de una suerte de literatura cubista o alguna escuela de cubismo literario.

No pretendemos explicar la novela. El arte no necesita explicación ni excusa. La novela se explica sola, por sí misma, o se la explica el lector ante la experiencia de avistar en perspectiva estas pinturas de una exposición. Aunque lo deseable sería que al finalizar la lectura se sienta estar ante lo inexplicable y mas confundido y perplejo que al principio. El arte; y la novela no es la excepción, es creado, concebido y parido, al igual que la existencia misma, en un ambiente de incertidumbres y temores, en terreno resbaladizo, en un universo tambaleante e inseguro y confuso.

Mientras escribía, letra por letra y palabra por palabra, cuando no experimenté temor y angustia- incluso hasta las lágrimas- abandonaba el proceso creativo por falta de una atmósfera apropiada. Ahora bien como los mortales nunca podemos salirnos de nosotros mismos, es preciso asegurar aquí que el autor es la misma novela en sí. Narra sus vivencias o ficciones con casi total honradez.

Y el elemento moral de la honradez lo citamos como un desagravio a quienes apuestan ciegamente a que la realidad “real” y cotidiana de la vida inunde y sea el tema fundamental de toda o casi toda creación artística. Me basta con que un autor anuncie con gran pompa que su obra está basada en hechos reales para sospechar profundamente de su pretendida originalidad. Las únicas creaciones literarias basadas en hechos reales, me parece, son las informaciones del noticiero. Pero esa realidad misma puede ser pura ficción, pura invención de intereses y corporaciones internacionales que se disputan y reparten el poder global. En cualquier obra, por más que se pretenda ocultar al autor detrás del bosque imaginario, detrás de los personajes, de las pasiones y dolores, siempre y sin falta esos mismos árboles y esos mismos personajes y sentimientos mostrarán su rostro y gritarán en alta voz el contenido, la llenura o el vacío existencial de su alma.

El Fantasma de  Diana King puede ser tomada como una novela sicológica al buen estilo de William Faulkner; existencialista al estilo de Jean Paúl Sartre; angustiante como La Metamorfosis de Frank Kafka;  provista de un abundante monólogo interior, al estilo de James Joyce; insignificante como un folletín policíaco; altamente romántica en transición al realismo como el Emilio de Rousseau o la Educación sentimental de Gustave Flaubert, o acaso con una pizca de novela gótica al estilo de Los misterios de Udolfo de Ann Radcliffe. Mi Fantasma es una novela trágica también, o le debe tal vez algo a la “Niebla” de Miguel de Unamuno.

Nos preguntamos al ceder a la tentación de comenzar a escribir una novela, de qué íbamos a escribirla; la respuesta no se hizo esperar: De los problemas esenciales del hombre y su destino. ¡Vaya preocupación nueva y recién inventada para tomarla como excusa para escribir una novela!, el tema es tan viejo como la existencia humana misma. Ha estado presente siempre desde los anales de las civilizaciones, en el génesis mismo y en los vanos pensamientos del hombre en todas las épocas.

Ahora bien nos faltaba el incidente. El hecho acaso vulgar en esta era de la desinformación y de las angustias virtuales. Nada mejor que un fantasma como el personaje central de esta novela: Nos ahorra descripciones físicas o de ropa, del carro que conduce, de la marca de perfume o de la comida que come. Acaso los grandes personajes centrales  de las grandes novelas de todo el mundo de la historia de la literatura, han sido también fantasmas creados por el artista y ensamblados en los talleres de su mundo onírico y existencial.

Este intento de novela es plena e intencionalmente metafísica. Si de algo está herida y penetrada es del espectro de la soledad y del fantasma de la muerte. Quien se atreva a leerla no debe esperarse finales felices. Cada capítulo podría ser una novela en si misma. No se sigue ni tiene un sentido cronológico de los acontecimientos. Luego del obligado prólogo y de los antecedentes, los capítulos fueron seleccionados al azar, como un mago que saca conejos muertos de su vieja chistera. Ni siquiera “Memorias de un suicida”, que termina con la muerte del protagonista lanzándose del piso cien del Empire State Building, mereció ser el final.

El Fantasma de Diana King narra en ella, según Sábato, “el amor carnal no satisfecho, no con la crudeza exacerbada de estos años, sino como un ansia de elevación espiritual en fugaces e intensos éxtasis”, mientras el personaje se enfrenta al trágico problema humano de la comunicación y del sentido a la humana existencia. Adam Rosemberg, dicho con toda sinceridad es un atormentado, mientras que Diana King es tan profunda como incomprensible. Ambos fluctúan como péndulos desde la intensa felicidad a la más absurda y profunda tristeza dentro de los posibles intercambios entre ellos en un mundo onírico e imaginario.

Holderlin decía que “si el hombre no se ocupa del infinito no vale la pena que nos ocupemos de nada”. Por ello los dos personajes centrales se mueven en el infinito, se percibe esa falta de dimensionalidad y carácter lineal en el discurso y en el vacío en que se mueven como fantasmas, ingrávidos y sin formas definidas. Desde el principio de la novela, se puede oler esa atmósfera de imposible y ese vaho conmovedor de la proximidad real de la muerte.

El ansiado logro de la mujer fantasma buscada afanosamente en las cuadras y estaciones del Metro de Nueva York, en sus museos y bares de jazz, y en las calles, templos y catacumbas y subterráneos de la ciudad interior de la mente del autor, hace suponer la suma de una amargura e infelicidad plenas para el personaje. Sin embargo, hasta la amada misma que él busca, está marcada- al igual que él- por la transitoriedad de lo terrenal y por el estigma de la muerte. Esa frágil y momentánea felicidad del amor alcanzado en sus propias condiciones, las ilusiones perdidas, los momentos de entrega espiritual y física, todos, están de modo inexorable montados en el riel de la línea de ensamblaje que lleva hacia la muerte, sin excusa ni remedio.

La muerte como tema es fascinante para los creadores de todos los tiempos y de todos los movimientos del arte. En el arte naturalista, desde las famosas uvas de Parrasio hasta la pictorrea de bodegones, naturalezas muertas y arte abstracto que ha parido y sigue pariendo el arte occidental, reina la muerte. Una naturaleza muerta, o un paisaje de Turner, pretenden eternizar un instante dentro de un conjunto que está en constante movimiento, cambiante de gestos y de formas.

La novela debe colocarse en las antípodas. La novela es movimiento de los personajes en áreas físicas descritas y durante hechos y situaciones de la narrativa en su conjunto, en el marco de las unidades de espacio y tiempo. Bástale al lector volver sobre sus pasos para reencontrar las diferencias de cada cuadro de la gran exposición que supone una novela, para descubrir como se interrelacionan se ignoran o se atañen.

Cada estadio de la obra contiene estados del alma de los personajes y del autor mismo. Ya sea mientras los escribía o según a lo que le era dable expresar en el momento. Esta novela tiene sus propios demonios. Los dioses del mundo luminoso del Olimpo y de la Roma clásica que inspiraron y al mismo tiempo fueron suplantados por el arte del Renacimiento no pueden; ni deben, atreverse a aparecer en los sucesos aquí narrados. Los dioses y fantasmas de esta tentativa de novela, son figuras crueles y oscuras que cual heraldos del mal anuncian a voz en cuello el derrumbe ineludible de esta civilización. La caída y el autoaniquilamiento de esta gran bola de mierda - apunta Pastor de Moya - que se llama la Globalización.

En esta novela hay más de un fantasma. La misma Diana King puede tal vez haber salido mal parada en estas páginas y haberse humanizado un poco. El hombre mismo que la persigue y busca ansiosamente, puede, a la inversa, haber perdido mucho de su humanidad y haberse convertido en un fantasma nuevo, cómplice de sus propios demonios.

Si la narración se mueve en dos terrenos a la vez, es en el campo de la metafísica y en el de la realidad creada. Ahí también se mueve la condición humana. Creando este fantasma hemos sentido asco por lo grandilocuente, por lo incidental o noticioso, por lo que exceda los límites-  en caso que los haya-  del universo metafísico que habita o debe habitar en el hombre. Hemos querido rehuir también lo netamente “literario” aunque afirmemos que se trata de una novela; sospechamos vivamente de todo lo que pueda ser considerado como convencional, formal y literario en el sentido más estricto de esta bella y última palabra.

Nos interesa bucear hasta el fondo del problema buscando las verdades últimas, sin detenernos mucho en contemplar los cardúmenes de bellos colores que nos pasan por el lado o los arrecifes de coral que encontremos en el camino. Cada quien va tras lo suyo y vive su propio infierno personal. Rechazamos lo puramente literario porque las palabras son el medio, no el fin que comunica la vida  cotidiana, onírica, fantasiosa, fantasmal o fantástica de los personajes de la novela. Las palabras, creo yo, tratan de no interponerse entre el lector y la historia que se está contando. Son apenas humildes cadenas transportadoras de sentimientos y estados del alma.

El Fantasma de Diana King pretende también- acaso no lo logre nunca- confundirse en un solo ser con la persona de carne y hueso que lo ha creado, respalda y alimenta. Como autor debo decir que estos hechos me ocurrieron a mí, aunque gran cantidad de lo aquí contado es producto de mi delirio y de nuestra pura invención. Son ficciones extraídas del alma de un atormentado. Mucho del contenido de este Fantasma es verdaderamente falso, o falsamente verdadero. Es una técnica, usada por miles de autores, de obtener un árbol nuevo mediante la práctica agrícola del injerto: Narraciones metafísicas injertadas en hechos reales para producir algunos frutos de ficción.

No todo lo descrito en el Fantasma es cierto. No todo es realidad. Nada es verdad absolutamente. La vida misma, bien mirada, es una ficción parida por la realidad y deformada por el hombre en su accionar cotidiano o, en el mejor y mas corriente de los casos, una combinación de incertidumbres y certezas, donde las primeras prevalecen al vivir diario y la segunda solo conduce y asegura la muerte. El Fantasma es también una novela surrealista, un manifiesto estético y hasta un manifiesto existencialista. Es además una abierta, constante y sonante oposición a todo  lo racional y hasta contra casi todo lo formalmente ético.

Nada mas aparentemente cuerdo que el hombre en sociedad; nada mas irracional y cierto que el hombre en un manicomio, y nada mas auténtico y creíble, cuando el artista apoyado en su aguda y especial sensibilidad, trasunta y detecta algunas fisuras ocultas o algún derrumbe cercano que los demás, aparentemente normales, no podemos ver.

El artista reacciona entonces contándoselo al mundo valiéndose de los medios artísticos de que dispone. Los materiales son su palabra, su voz, el medio y el mensaje mismo. El arte es el lenguaje, voz, medio y forma del artista expresarse. Ahora bien no todos los mortales ni en igual intensidad y detalle captan, entienden y descifran los gritos, códigos, reclamos y balbuceos que utilizan como medio de expresión para comunicarse.

Todo arte es expresionista y figurativo, ninguno es abstracto y todos fueron vanguardia alguna vez. En este Fantasma están mis angustias, gritos, balbuceos y dolores en la búsqueda existencial de lo imposible. Porque hasta lo posible puede ser buscado.

Si alguien quiere acompañarnos a la búsqueda frenética de un fantasma, que por más señas se oculta en Nueva York, lo hará por su propia cuenta y riesgo.

La Escritura en la pared

La escritura en la pared

“En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía”.
Daniel 5:5

Dudé mucho en incluir este texto, en esta novela. Tal vez se deba a que la totalidad de la historia no me ha sido revelada todavía. (Tal vez nunca lo hagan mis visitantes o mis huéspedes internos) O han preferido contarme solo una parte, dosificada y a cuentagotas, de esta aventura fantasmal y fantástica. Debo afirmar aquí, casi con total honestidad, la presencia grata , sentado apoyada la mano derecha en su bastón de cayado, de Jorge Luis Borges; parecía estar hurgando en los pasajes secretos de mi mente, buscando argumento para alguna de sus ficciones o, tal vez sosteniendo alguna amena conversación, (sospecho o presumo que de temas literarios) con el fabulador de Chesterton. El caso es que Diana me hizo llegar un mensaje donde me aseguraba que podría verla durante horas de la noche en una dirección en Manhattan. El mensaje decía: “Adam, estaré a las once de la noche en la 14th Street a esquina Octava Avenida. Trata de llegar puntual”

Borges es inimaginable en Nueva York, sé, o tal vez me dijo por medio de sus escritos, que la ciudad le resultaba asfixiante e inhumana, desprovista de encanto y de inspiración para las manifestaciones del arte. A Borges, lo imaginamos siempre vagando y divagando por Corrientes o por la Avenida de Mayo, en ruta a la Universidad, con algún tomo debajo del brazo; pero jamás aferrado a un frío tubo de metal de un vagón del Metro de Nueva York, comiendo alguna hamburguesa.

Estaba en el lugar y a la hora señalada. Entonces pude verla. O creí ver a Diana King. Debo reprimir toda emoción al narrar esta historia, para no perder la posible objetividad, pero, quién habría de pedirle objetividad a un novelador, a un tejedor de falsedades literarias. El artista, el arte mismo nos miente siempre o; al menos el buen arte se toma la preocupación de mentirnos siempre y sin remedio. No se le puede pedir el extraño fruto de la Verdad a la vulgar boca mentirosa. Recuerdo, haciendo un esfuerzo por reconstruir los hechos, lo que vi o creí ver; lo que soñé o creí soñar; que me encontraba encerrado en un lugar previamente ubicado y seleccionado para sus propios y oscuros fines por Diana. Se trataba de una especie de sarcófago urbano y posmoderno pero al mismo tiempo como ancestral, con olor y aspecto de antiguo abandono, aunque se encuentra en pleno centro de Nueva York.

 El depósito medía, o me pareció que media o mide, en caso de no haber sido demolido por la administración de la Ciudad; mide, les dije, como tres metros por tres metros, con un techo también de tres metros. Al verlo pensé en mis moradas y ciudades interiores abandonadas y heridas de descuido. Entonces, haciendo algo de luz con un fósforo semihúmedo, pude comenzar a ver las extrañas escrituras que plagaban las paredes, que, de pronto y sin aparente intervención de la mano del hombre ni de ningún removedor alguno, comenzaron a desaparecer. Extrañamente Diana no se había presentado al lugar. Yo había llegado puntual, con la resignación del que acude a una cita con el dentista, ella no había acudido a la cita que ella misma me había hecho llegar. Sabía que estaría allí, sin falta ante ella, que la única cita que pondría por delante y por encima de la posibilidad de verla y aspirar sus olores, seria mi encuentro ineludible con la muerte. Pero no asistió ni he tenido noticia, (ni me ha sido revelada aun) que me informe o haga saber de por qué me dejó solo, me hizo descender a esos abandonados infiernos con la esperanza de verla y sin embargo no fue, no asistió a la cita con la puntualidad acordada.

Lo aquí contado no escapa a lo conjetural y pretendidamente poético. La mujer es una conjetura en forma de poema, o tal vez un falso poema no bien conjeturado. Todo negocio, todo intercambio dentro del plano de la relación con las mujeres debe ser, creo yo, poético, musical, físicamente espiritual y al mismo tiempo espiritualmente físico, además debe ser lujuriosamente lúdico; para que de esa forma y modo, pueda dar la impresión (como experiencia sensorial y del espíritu) de que se trata de algo conjetural e inexacto, un incidente que se mueva como la vida misma en el terreno húmedo y resbaladizo de la incertidumbre. A las mujeres, creo yo, con Diana incluida en la larga lista, les fascina esa fórmula de lo inseguro, aunque apuestan a ganar seguridad en las relaciones personales, pero también y de modo paradójico, les atrae y abstrae lo inseguro, lo medio sugerido, lo medio entregado, lo que está a mitad de espera y de camino, lo que está por llegar todavía.

Diana no difiere de estas apreciaciones y cavilaciones mías hechas ante aquellos muros fríos y grises. Un mortal encerrado en un asfixiante especio rectangular de tres por tres metros. Pensaba en ella y la arrastraba hacia las partes más profundas e interiores de mi pensamiento. Esos ejercicios del pensamiento, ese vago cavilar, esas rutas inverosímiles, aviesas, torpes, imprevistas e inseguras de mi mente contienen a la Diana ausente y huidiza. La aprisionan o creen hacerse a la idea de que la aprisionan, la llevan cautiva a los altares personales de la entrega, la tienen o creen tenerla como un cervatillo herido sin mas remedio ni medio de escapar; que ve, sin poder hacer nada, el filoso cuchillo del matador. Mis relaciones con Diana King no difieren mucho en el fondo de las otras relaciones mías con las trece mujeres que han pisado mi huerto. Las marcas de su paso me han quedado, pensé; mientras me encontraba encerrado, abandonado a mi suerte, sin hacer ningún esfuerzo por escapar y con la remota esperanza de la aparición de Diana cada vez más débil, cada vez menos parecida a lo lógica y razonablemente posible.

En una de las paredes apareció, primero entre humeantes brumas de los páramos de mi mente y luego de manera visible, una mano que escribía y escribía sin cesar utilizando caracteres antiguos, indescifrables para mi entendimiento, profundamente incomprensibles, cifrados en signos y símbolos arcaicos y que nunca había visto o no recuerdo haber visto ni en Egipto ni en el Museo Británico, ni en ningún ánfora griega. De pronto Diana King comenzó a manifestarse, a aparecer, a hacerme notar su presencia. La mano seguía escribiendo ajena a mi presencia física y a la presencia fantasmal de Diana. (O tal vez en esos instantes yo era un fantasma mas en la estrecha habitación) Pensé por un momento, esto siempre dentro de la inexactitud propia de la conjetura, que la mano bien podría ser la continuación del cuerpo amorfo y vaporoso de Diana, o, en todo caso, que ella misma dirigía la mano que recorría las rutas grises y aportilladas de esas paredes olvidadas y tristes.

La mano seguía escribiendo y aunque yo no entendía nada del significado de sus escrituras en los muros, llegué a sentirme profundamente angustiado por el posible contenido de lo escrito. Serían sentencias de muerte, serían palabras de sabiduría, sería alguna novela fantasmal y erótica, serían quizás edictos en mi contra, o tal vez esas escrituras en la pared, indescifrables para mí, habrían de contener el decreto final y el anuncio de la caída inexorable de la civilización occidental posmoderna, ya herida de muerte, que se tambalea siendo engullida por la serpiente de la Globalización. Desde un principio del milagro de la escritura en la pared, sentí preocupación no solamente por mi, que estoy condenado al destajo, sino por el hombre mismo, por la sociedad decadente en que vivimos, por el retorno necesario e inevitable del hombre a la creación y a la naturaleza. Europa es un continente de viejos, que necesita manos jóvenes de inmigrantes que hagan el trabajo que ellos no han querido hacer y que ahora, por la artritis, los males de Parkinson y del Alzheimer o por senilidad, no pueden realizar.

Se han negado por décadas a procrear. Les basta con alguna mascota, algún perro mudo por un artilugio tecnológico para que sus ladridos no molesten su adorado silencio. Europa se está muriendo de vieja. La mano borraba algunas cosas que considero terribles, instantes después de haberlas escrito o tal vez las reescribía, pienso yo, en términos mas graves y sentenciosos debido al cabalgante retroceso, exterminio y decadencia que vive la sociedad actual. En esa caverna urbana, donde no entraba el bullicio de los interminables transeúntes de la ciudad, se estaba redactando y emitiendo la sentencia en su contra. Se estaban emitiendo los decretos y sentencias de muerte, ya sea muerte física o espiritual y la muerte masiva en el mas grande cataclismo provocado por el hombre que habrá de tener lugar muy pronto. Iban socializando con sus teléfonos celulares, algunos sentados en el suelo del Metro o en alguna acera, interactuando con sus laptops y sus tabletas electrónicas, escuchaban música por sus infaltables audífonos que utilizan para ahogar las voces de los demás seres humanos y apagar los aullidos o gritos de su voz interior, en caso de que no la tengan adormecida. Caminan infatigables de una avenida a otra, de una calle a otra. Los semáforos de peatones los detienen por minutos y luego, esa serpiente humana de anónimos urbanos que no va a ninguna parte, comienza a caminar, con su botella de agua mayormente en el verano o con su café caliente en su vaso foam en el invierno y ante los fríos del otoño que ya anuncian la llegada del invierno.

No se si quería escapar de mi encierro, en verdad no quería salir de allí, viendo ese interminable film al que el resto de la indiferente población mundial estaba ajena. Le estaba vedado ver su propio destino, la sentencia ineludible que le aguarda, tan ocupada como está en participar en los bacanales de la fiesta de la era de la información y la tecnología, del comercio de lo innecesario, de la degustación irresponsable y exhibicionista de lo novedoso, aunque no lo necesite. En las grandes ciudades hay depósitos de alquiler para guardar todo lo que nos sobra y ya no cabe en las casas. Se organizan ventas de garaje para comprar nuevamente lo que ya hemos tirado a la basura hace meses; sin embargo en Somalia la guadaña de la Muerte se ceba en las vidas de toda una generación, mata a miles de niños sin alimentos y sin esperanza, mientras un exclusivo grupo come caviar, salmón del Mar Muerto, apura los vinos mas exquisitos y se reparten las fortunas y colman de regalos y favores a sus amantes.

El drama es estremecedor, la inequidad social es una maldición y la mas cruel forma de esclavitud. El hombre no aprende las lecciones de la naturaleza ni de la escuela de la historia y entonces se da el lujo de repetir verdaderos errores sustanciales que llevarán a la actual civilización mundial, la que ha alcanzado las mas altas cimas de desarrollo en toda la historia de la Humanidad, la arrastrarán y la están arrastrando al cataclismo y a la hecatombe. Este sistema de cosas, este desorden mundial, pensaba mientras contemplaba las formas caprichosas y antojadizas de Diana, no resistirá mucho tiempo. Durante la crisis financiera global, que no fue provocada por imprevistos, ni por violación a las leyes fundamentales de la ciencia de la Economía, hubo Gerentes que se llevaban en los bolsillos alrededor de un millón de dólares por día para sus casas; otros medio millón, y muchos otros se robaban cientos de miles de dólares por día. No hay uno solo de ellos preso y el daño que le han hecho al orden económico global es irreparable en siglos.

Fue entonces el momento en que pude escuchar la voz inconfundible de Diana King. Era la Diana Profetiza, interpretando para mi las escrituras y sentencias escritas en las paredes de mi encierro. La primera de las escrituras que me interpretó, en la primera profecía, era referente a que la Globalización se engullía a si misma después de engullirse al actual sistema de la sociedad de consumo y libre comercio. Estaba y está, poseída de una insaciable gula global, abarcante y asfixiante que la lleva camino de su propia destrucción. Un sistema puede parecer perfecto porque solo vemos las de ganar y ganar. Al obtener tanto y tanto se llega a creer que es un sistema o un estado de cosas invencible, que los demás se están haciendo cada vez mas débiles ante nuestro avasallante desarrollo; pero se comete un error fatal, se olvida o se descuida al peor de los rivales que podemos tener, al peor y mas cruel de nuestros enemigos: A nosotros mismos, al enemigo interior que cada vez crece y se fortalece mas dentro de nosotros mismos, en las entrañas del monstruo. Igual acontece con la democracia como sistema. La democracia se fundamenta en la Libertad como uno de sus valores fundamentales, o tal vez como su valor fundamental. Sin embargo, el uso y disfrute abusivo de la libertad es una de las conductas mas opuestas al espíritu de la democracia misma. La democracia actual está herida de muerte por la hidra del libertinaje.

La segunda profecía de Diana hace quedar pequeños y como un juego de niños a la situación mundial descrita en la novela “1984”, publicada en 1948, por George Orwell y a la famosa broma radial de Orson Welles de la invasión de los marcianos. Diana me contó un panorama terrible y profundamente aterrador para el mundo de los próximos años, que me hizo recordar a Mel Gibson y el ambiente, entonces futurista, descrito en “Mad Max”. Un mundo aterrador y solitario, aunque se sospecha que hay humanos deshumanizados escondidos y al acecho para agredirte, avenidas interminables y solitarias, plazas también solitarias, falta de combustible y agua potable, calores infernales y esa terrible soledad interior, esos páramos grises, yermos, solitarios, improductivos, sin población e inútiles para toda creación, fueron mostrados y descritos ante mis ojos por la mano prodigiosa e indescifrable para mi y por la voz fantasmagórica y triste en ocasiones de Diana King.

Los países que anteriormente exhibían estabilidad económica, desarrollo, y riquezas iban cayendo, en la tercera profecía de Diana, como fichas de dominó. El G20 que años antes era una expresión de poder económico, capacidad militar y desarrollo científico, aparecía en ella como un anciano senil enfermo de várices, con la presión alta, ya operado de la próstata, enfermo de diabetes y ciego, tomando calmantes ante los dolores insoportables del cáncer de colon. Era la muestra mas fehaciente del fracaso del sistema económico global, en el que los ricos se van haciendo cada día mas ricos y los pobres se van haciendo cada día mas indigentes. La gran plataforma económica de los Estados Unidos, tenida como tope máximo de la civilización occidental y del mundo en general, se tambalea, herida de muerte.

En el cuarto escrito profético pudo verse que la naturaleza también había estado protestando por décadas. La primera y mayor concentración de gases y de calor recibida por ella desde la creación misma de la atmósfera y de la biosfera, que son la casa natural de la especie humana, tuvo efecto el 6 y el 9 de agosto de 1945, con la bomba contra Hiroshima. La segunda fue la de la planta nuclear de Fukushima, también en Japón, que ha venido a ser el peor desastre de la historia de la era nuclear inaugurada por los Estados Unidos a finales de la Segunda Guerra europea. Hemos echado a perder nuestra casa, el hombre ha destruido, me gritó Diana casi con furor, el equilibrio de la naturaleza, sus leyes inmutables y eternas y ella, la Naturaleza va a vengarse o mas bien ya está vengándose. Vi paisajes asolados donde solo volaban cuervos y aves extrañas que jamás había visto, buscaban carroña humana entre los escombros humeantes del mas grande cataclismo de la historia de la humanidad, picoteaban y removían con sus patas con garras negras y grises entre los restos de ese enorme cementerio urbano, que, por sus tantos cadáveres quemados y a medio quemar, en nada se diferenciaba de la desolación de un campo de batalla, cuando se llega al epílogo de la destrucción recíproca.

La quinta profecía de Diana fue, necesario es decirlo, tan deprimente y demoledora como las anteriores. En esos vastos territorios de la nada, sin ríos ni arroyos porque ya habían sido agredidos terrible y sistemáticamente por la raza humana, se veían mujeres desplazadas y refugiadas de Somalia y de la Ciudad de Goma, o tal vez me parecieron ser de esas ciudades del África hambrienta y pestilente porque ya tenía guardadas imágenes semejantes obtenidas en los noticieros de CNN y de las cadenas de noticias mundiales. El hambre estaba azotando en el continente negro. Los niños parecen sacos de huesos desprovistos de carne, con las bocas semiabiertas y la mirada perdida en los paisajes de la nada, sin apenas avistar la esperanza y se aferraban a los brazos cansados y a los pechos ya secos de sus madres. Las moscas y demás bichos voladores se le entraban en la boca y los picaban y cubrían, dándole la atención que no han recibido de la llamada comunidad internacional. Una frase que describe a algo que no existe, una verdadera versión posmoderna de la Utopía de Saint Simon.

La sexta profecía se refirió al comercio y a las humanas miserias existenciales propias de la sociedad de consumo. Injusta e inequitativa la llamó Diana. El hombre es un objeto y a la vez un sujeto de la sociedad mercantil. Ella busca, mediante la innovación tecnológica que condena al zafacón a una invención reciente porque ya llegó al mercado alguna nueva, busca satisfacer esa dependencia mental del consumidor que visita los grandes malls a ver si encuentra felicidad en las góndolas del supermercado. En las farmacias y bajo receta médica, en los Estados Unidos y en muchas potencias, se venden y suministran con cupones, las llamadas happy pills o pastillas de la felicidad, verdaderas drogas par ayudar a soportar la carga de la existencia.

Luego de esta sexta interpretación de las escrituras dejadas en las paredes de aquella celda, me parece que quedé dormido, aquella sexta profecía había sido demasiado desgarradora. Vi morgues improvisadas almacenando cadáveres, fosas comunes como las del holocausto judío, trozos de cuerpos tirados por el suelo, siendo pasto de las llamas o de los picos de las aves de rapiña en un aquelarre del valle de la muerte. Vi rostros infantiles de niños muertos que me miraban sin verme, reclamándome no haber hecho nada para evitar sus muertes. Sé que muchas de esas imágenes las debí haber visto en mi sueño que no sé cuanto tiempo había de durar o si todo esto lo soñé.

Pero sin duda alguna la peor de todas fue la séptima profecía. Era relativa al final de la era y de las edades y civilización humanas. Toda esa industria mal llamada de defensa, toda la investigación científico tecnológica puesta al servicio de la destrucción y de la guerra, todas esas innovaciones, el mercado mortal de la salud, donde se crean virus letales y se reviven enfermedades y pestes ya superadas por la investigación científica, todos esos miles de millardos de dólares, yenes, euros y libras esterlinas puestos al servicio de la mega industria global de la guerra, deberían usarse algún día en la verdadera, y ultima, gran conflagración mundial. La inversión no debería de hacerse en vano. Los misiles y municiones se vencen en los depósitos y arsenales estratégicos. Los programas nucleares exigen verdaderos controles de calidad y altas sumas de dinero se gastan en mantenimiento y seguridad de las plantas nucleares. Los contratistas y subcontratistas de la industria militar le pagan millones a lobbistas entrenados para colocar, promocionar y hacer vender sus armas de destrucción, sus uniformes, equipos de blindaje, tecnología de observación aérea y de visión nocturna, botas, mochilas, raciones de comida y cuanto equipo pueda imaginarse.

Las potencias mundiales y la gran águila del norte, al ver fracasado y con la tienda en llamas al sistema económico occidental que gobierna el mundo se irán a la guerra, experimentaran una terrible y masiva angustia existencial, aumentará la desconfianza recíproca entre los Estados, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, esa caja negra del mundo, se reunirá de urgencia, tratando en apariencia de evitar una conflagración mundial, ya que dadas las circunstancias y el hecho de que el arsenal nuclear disponible, es mas que suficiente para la destrucción y el aniquilamiento recíprocos. Lo que antes era contención reciproca entre Estados Unidos y la Unión Soviética había venido a ser amenaza y capacidad sobrada de destrucción del mundo entero. (Esto me lo aclaró Diana al comentarme la lectura de la profecía séptima) Mientras los ejércitos y las armadas de cada potencia, fortalecidas por los soldados de países aliados marchaban hacia el valle de Armagedon, los civiles, los ciudadanos huían despavoridos buscando donde esconderse y donde proveerse de alimentos.

 El Estrecho de Ormuz se convirtió en un infierno y en las exclusas del Canal de Panamá comenzaron las hostilidades entre las tripulaciones de los navíos de guerra que marchaban hacia la gran feria de la muerte. Los soldados disimulaban su tristeza porque tenían una dosis doble de neurosis colectiva y de falso patriotismo inyectado por las campañas oficiales al través de los medios de comunicación, ninguno podía desertar sin ser encontrados, apresados y hasta fusilados, porque llevaban en sus propios cuerpos un chip de posicionamiento global o GPS que los delataba, por lo que preferían morir en la gran batalla final de la humanidad.

La potencia que gracias a su superioridad militar, tecnológica y económica lograse sobrevivir o resultar menos destruida por el proceso de aniquilamiento, dominaría a las demás, en una forma de reinventar a la Historia y volver a los comienzos. La intención de gobernar la humanidad sobre los restos de la civilización que amenaza desde ya, desplomarse bajo nuestros pies; Wall Street, esa gran lavadora de capitales de cualquier origen, se desplomará y el dinero perderá su valor. Vi los mercados financieros globales arder como estopa, les quedará solo el refugio de la guerra, de la hecatombe nuclear. Los que acumularon grandes riquezas, producto del robo y de la corrupción administrativa, no hallarán donde gastarla ni mercado ni plaza comercial fiable ni lugar para invertir. Las verán podrirse en sus bóvedas y convertirse en hojarascas sin valor y ser comida de los gusanos en sus propios bolsillos, la inflación de dos dígitos será cosa del pasado ante los precios astronómicos que alcanzarán los productos.

Las grandes inversiones económicas en material de guerra hechas por las grandes potencias se estaban dañando en los arsenales. Los submarinos, tanques, aviones, pertrechos y misiles se estaban oxidando y caducando por falta de uso, luego de las dos guerras de ensayo de Afganistán e Irak y de la agresión de la aviación israelí, apoyada abiertamente y sin intervención del Consejo de Seguridad por los Estados Unidos, contra la República Islamista de Irán, con la excusa de destruir su programa nuclear. El ataque fue definido de exitoso por el Pentágono y se alabó la precisión quirúrgica de la selección de los blancos y el empleo de bombas inteligentes de última generación, que solo matan a los malos.

Ese ultimo baño de sangre de la humanidad fue contemplado por quien esto escribe, encontrándome entre la realidad y el sueño, en ese estado crepuscular donde podemos ver las cosas mas espantosas y nos pueden llegar los pensamientos mas estremecedores y graves. Logré salir de mi encierro tambaleándome y con una visible y notoria debilidad física. Parece que las imágenes tan desgarradoras me afectaron seriamente, me miré en una de las vidrieras de la Octava Avenida que mostraba el último grito de la colección de un afamado diseñador gay establecido en Nueva York, una de las capitales de la moda y sentí una gran compasión por mi mismo.

Confieso que me acordé de mis fallidos amores con aquel maniquí de la Séptima Avenida. Enfrente de esa tienda pude ver una pierna plástica de maniquí, tirado en la acera sobresaliendo de un cesto de basura que aguardaba la llegada del camión de la municipalidad. La sociedad actual consume más alimentos que ninguna antes en toda la historia, así como es la que produce más basura de todo tipo, de plástico, de papel, de madera y metal. Recuerdo que la punta del pie de aquella pierna hecha en China apuntaba directamente a mi barbilla.

Las visiones que pude ver, los escritos misteriosos de aquella mano profética y la interpretación de Diana descifrándolos para mi me hirieron profundamente. Anuncian la llegada del gran cataclismo que se avecina, las advertencias están por doquiera, sin embargo no entendemos el mensaje o no nos interesa entenderlo o, en todo caso no creemos o no queremos aceptar la gravedad de la situación y el peligro inminente de aniquilamiento a que está expuesta la civilización occidental.

Este orden de cosas, le comentaba a Diana, o más bien este desorden mundial, está llamado a deshacerse, a quebrarse a incendiarse en su propio combustible. Los diseñadores y sustentadores de este sistema inhumano y decadente también perecerán arrastrados por el gran incendio y por el enorme mar de lava que descenderá de las montañas de la tierra. La humanidad ha alcanzado sus mas altas metas en Occidente. Desarrollo, tecnología, era de la información, manipulación genética, clonaciones, células madres, biotecnología y toda esa gran cantidad de aparatos que no logran consolar al hombre y la mujer postmodernos ante su pesada angustia existencial.

La humanidad ha cifrado su felicidad en la estabilidad de las bolsas de valores, en la capacidad de comprar y comprar objetos innecesarios y verlos como indispensables. La felicidad no se compra en las góndolas de las tiendas por departamentos. Además vi, gran cantidad de personas, desplazados del mercado por la miseria, que asaltaban los mercados e incendiaban las grandes tiendas.

Los indignados, un movimiento global creado en las redes sociales, se apoderaba de las plazas mas famosas de las grandes capitales del mundo. Los ví en Tian Anmen, China; tomaron Times Square y Central Park en Nueva York, Les Champs Elysees en París, Londres, La Gran Vía de Madrid, en Estambul, en Grecia, en Alemania y así, el mundo se convirtió a solo un clip, en un anciano loco y agonizante. Las hogueras ardían en protesta, Jean Paúl Sartre hubiera envidiado el movimiento de masas mas de cuarenta años después de la Cause du People.

Cada potencia, cada país fue cayendo como un castillo de naipes, como una hilera de fichas de dominó. Solo les quedaba como refugio el hacerse la guerra, el matarse entre hermanos, la invitación a la última gran cena de la destrucción y el aniquilamiento reciproco, del derrumbe y el hundimiento de la civilización de la posmodernidad. Todo se agravó por una misteriosa feria de terremotos de gran escala y con alcance global en territorios de Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Francia y las principales capitales europeas, acompañados de tsunamis gigantescos, como si el globo estuviera afectado de mal de Parkinson y de diarreas incontrolables, y se tambaleara asustado de la hecatombe que el mismo había provocado y se despeñaba hacia la muerte.