martes, 7 de febrero de 2012

Yo Pinochet, biografia no autorizada

Yo, Pinochet: Biografía no autorizada

Estudio preliminar

Cualquiera podría preguntarse por qué publicar una biografía de Augusto Pinochet. Cada quien está en su derecho de pensarlo. También el escribidor que se ha embarcado – y embargado – en esta empresa está también en su derecho de haberla escrito o no. Los personajes de la historia de la humanidad como mi General Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, poseen, aun estando vivos; la fascinación del mito y el encanto de la leyenda. Al compilar datos y fotografías, documentos, viajar a Chile para visitar los archivos de la Fundación Presidente Pinochet, de la Academia de Guerra, de los National Archives, de Washington, DC, de visitar el lugar de su nacimiento en Valparaíso, de colectar documentos digitales ya desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, entre otras labores de análisis de hechos y actuaciones con la necesaria pericia de un hábil cirujano, asemeja el oficio de equilibrista que debe caminar sobre un hilo de acero y sin seguridad alguna, desde una ventana del Empire State Building hasta otra ventana del Edificio Chrysler, de Nueva York.

Otra razón para no hacerlo sería la de que el mismo Pinochet publicó su Autobiografía “Camino recorrido: La historia de un soldado”, publicada en cuatro Tomos, y en ella se pueden encontrar todos los datos que se necesiten o se desee conocer. Sin embargo consideramos que eso no basta. Lo cierto es que un crítico literario llamado Julien Green declaró, refiriéndose al oficio del difícil arte de la novela, que el autor siempre circunda en él mismo, porque “nunca podemos salirnos de nosotros mismos” por lo tanto quien escribe una autobiografía ya sea ayudado o no por alguien con mejores conocimientos del arte literario que él, siempre cometerá dos pecados capitales de lesa autobiografía que resultan dolorosamente ineludibles: El primero el de hacer una mea culpa y hacer de la novela de su vida un confesionario que puede ser cierto, medianamente falso, medianamente cierto o tal vez, enteramente falso. El segundo pecado que se arriesga cometer es el de descargarse de toda culpabilidad, en ejercicio del derecho de que nadie está obligado a declarar contra sí mismo. Todos somos culpables de algo alguna vez en la vida.

Pero también el General dejó por escrito su versión acerca del proceso del golpe cívico militar del 11 de septiembre en su obra “El día decisivo” en ella narra aspectos biográficos ya presentados en La Historia de un soldado, que constituye su autobiografía además de exponer sus ideas, concepciones y opiniones en torno al marxismo leninismo, su idea de la democracia y su apreciación de la situación y el desarrollo de los primeros meses del ascenso al poder del Presidente Salvador Allende Gossens; además narra como se conformó la Junta Militar seleccionando los integrantes respetando debidamente y al pie de la letra el escalafón que ocupaban al momento en sus respectivas armas. En una reunión secreta con un grupo de Oficiales Generales, posiblemente en alguna Sala de Guerra de alguna brigada, les dijo, en un tono a la vez comprometedor y optimista: “Señores Generales, la Patria está por sobre nuestras vidas”

La tercera razón, nos parece, podría ser la de que los hechos y actuaciones del General Augusto Pinochet pertenecen a la historia reciente y que muchas personalidades aun están vivas y que las heridas no han cicatrizado totalmente y que por prudencia, no es conveniente hurgar ni en su vida ni en su tumba; ni en sus vicios ni en sus virtudes; ni en el Chile que encontró al deponer el primer gobierno socialista por vía electoral en el hemisferio occidental ni tampoco en el Chile que entregó al Presidente Patricio Aylwin Azócar.

Pero también podríamos forzar una cuarta razón o excusa para que nadie se atreva a escribir una Biografía y menos si es no autorizada de Augusto Pinochet. Esta última es la razón que consideramos de mayor peso, la determinante y la que se convirtió en el motor de las investigaciones y pesquisas históricas y periodísticas: La de mostrar un nuevo y mas objetivo General Pinochet a la historia y a las nuevas generaciones. Tanto a las que lo lloraron, como al otro grupo que festejó su muerte. A los que comprendieron el mensaje y a los que aun no han aprobado las lecciones de la Historia. A los que lo consideran un verdadero héroe y salvador de su país y a quienes lo consideran un parto maldito de la historia de Chile; Chile entero estuvo de acuerdo en reconciliarse y olvidar lo pasado y seguir construyendo la nación que el mismo Pinochet, quiérase reconocer o no, les mostró que podían alcanzar. Los primeros se han reconciliado con la historia y consigo mismos. Los segundos, puede afirmarse en su favor que no aprendieron las lecciones de la historia y ni tampoco se reconciliaron con la historia, con sus conciudadanos y consigo mismos.

Esta razón o excusa es la que nos ha movido a escribir y publicar sin contar con patrocinio económico, sin tener el back up de fundación, partido político, ONG o Gobierno alguno. En el trabajo, monumental por el esfuerzo, aunque dudamos modestamente de la calidad que acaso pueda tener y de la trascendencia que pueda lograr, nos acordamos frecuentemente de Carlos Marx cuando aconseja que “la historia debe ser contada sin odios pero también sin amor”. Nos hemos visto precisados a mantener cerrado y bajo control el grifo de las pasiones personales buscando ser lo mas objetivo posible y, parados frente a un mapamundi de la situación global de la humanidad, apuntar al Chile de los setenta, los procesos por los que atravesaba el mundo en aquellos años de guerra fría y de guerras de exportación, de carrera armamentista, de un mundo bipolar y del marco de la lucha ideológica en que nos hallábamos.

Constituye un verdadero riesgo escribir acerca de personalidades como Pinochet porque algunos afiebrados e inobjetivos se atreven, sin apenas leer ni analizar el libro, a proferir acusaciones alegres e infundadas y a colocarle a los autores de los libros la falsa, o tal vez justa, etiqueta de parcializarse o de faltos de objetividad, tal vez hasta de propagandistas del personaje del que se han atrevido a publicar.

Si a algo este estudio biográfico quiere y debe parecerse es a una balanza. No que querramos sentar en el banquillo de los acusados al Presidente General Augusto Pinochet. Ya el juez Baltazar Garzón cobró fama y entró a la historia del brazo de Pinochet. En la edad media los verdugos utilizaban una capucha para no ser vistos por la masa de asistentes a una ejecución de herejes o a la quema de supuestas brujas; en la posmodernidad esto no es admisible porque es posible que el condenado a la pira de la Inquisición te reporte fama y lo proyecte al resto del mundo. La administración de Justicia tiene mucho de solemnidad, pero también de teatro y de espectáculo. Pero sí debemos admitir, desde esta tentativa de prólogo, nuestro compromiso con poblar la balanza imaginaria de estas páginas mostrando lo bueno y lo malo, aunque cabe también señalar aquí que el redactar una biografía de un personaje trascendente no es un auto de fe ni muchos menos un ejercicio de hagiografía, donde se escribe y describe la vida de santos que se mantienen en constante estado de éxtasis místico, de autoflagelación y penitencia para mantener a raya las debilidades de la carne mientras contemplan, con el rostro inclinado en pose pietista, su imaginación del cielo y del paraíso prometido a quienes obran bien.

Tampoco pretendemos hacer un nuevo Evangelio que pueda o tal vez provoque la redacción de un libro de Horas, de algún nuevo Catecismo de meditaciones y plegarias. Pinochet ocupó y ocupa su lugar en la historia: El lugar que le impusieron las circunstancias y como dijo Ortega y Gasset, su aprendizaje y capacidad para “vivir con las cosas”. Y al propio tiempo ocupa el puesto que él mismo quiso; y pudo, lograr y construir como católico militante y apegado a los valores de la civilización cristiana y a la tradición familiar más ortodoxa. Personalidades como Augusto Pinochet están construidas de la misma pasta y de los mismos materiales que cada uno de nosotros. De la misma materia prima humana. La gran diatriba surge en el alcance y la envergadura que tengan los escenarios, nacionales o internacionales en los cuales nos corresponda interactuar y tomar decisiones trascendentales. No es lo mismo tomar decisiones privadamente que a los sumo podrían afectar o beneficiar al grupo familiar y a tal vez algunos dos o tres particulares, o tomar decisiones de Estado y Gobierno en los que está en juego no solo el destino de una nación, sus objetivos e intereses nacionales y la sentencia que ello pueda acarrear ante el tribunal de la Historia. Nicolás Maquiavelo fue el primero en dejar por escrito de una vez y para siempre lo que en su época tan solo unas pocas personas alcanzaban a comprender al mirar cada uno de los cuadros de la galería heroica, pero también infame, de la historia de la humanidad: La separación entre moral y política.

Cuando se menciona el nombre Pinochet, de inmediato surge la palabra Golpe. Debido a ello este trabajo biográfico sin autorización ni patrocinio particular alguno, pretende consignar un estudio profundo de todo el proceso con sus antecedentes y resultados. La tarea fundamental es que no resulte demasiado “periodístico” si se toma en el peor sentido esta hermosa palabra. Hemos hecho acopio de lo periodístico porque ello es inevitable; se deben consultar los periódicos de la época, mayormente del proceso del golpe y anterior a este, así como también los posteriores al mismo proceso. Hay que tomar con pinzas algunas informaciones, compararlas, sacudirlas, soplarlas, verlas a contraluz y contrastarlas con otras fuentes y con otras versiones acaso menos interesadas. Nos hemos visto precisados a incluir los crímenes mas trascendentes atribuidos al General Pinochet y a su régimen pero también a citar y analizar lo mas descarnadamente posible la titánica labor de reconstruir a Chile y entregarlo a la democracia como sistema político; ver y estudiar la apertura al comercio internacional vivida por aquella nación durante los diecisiete años del Chile de Pinochet, tal vez como tubo de ensayo o no, lo que le ha permitido mantener relaciones comerciales y tratados de libre comercio con países del Asia y del resto del mundo, anticipándose en casi veinte años al proceso de Globalización que vive el resto de América Latina.

La historia de la humanidad no registra acaso ningún golpe de Estado que no haya contado con apoyo civil y político. Los redactores y periodistas siempre se han cuidado de colgarle la etiqueta de “militar” a los golpes de Estado que registra nuestra América, con tal de quedarnos en el Hemisferio occidental, como se le cuelga un número en el dedo mayor de algún pie al cadáver de algún desconocido en la morgue; o, tal vez como se numera una res de alguna finca para identificarla y separarla del resto de las cabezas de ganado. No hay golpe militar que pueda prosperar y hacerse con el poder sin la ayuda, patrocinio, complicidad y apoyo de una clase política que en los momentos cruciales participa agazapada en las sombras y dirige, como hábiles titiriteros cada uno de los hilos de los peones que trabajan para ellos. El de Chile aquel 11 de septiembre de 1973 fue un golpe cívico militar. No fue la decisión parcial de unos militares que depusieron al Presidente Salvador Allende, formaron una Junta Militar y se apoderaron del Palacio de la Moneda, sede del Poder Ejecutivo en el Chile de Violeta Parra, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Víctor Jara, asesinado en un estadio de Fútbol utilizado como cárcel por los golpistas; el mismo de “Te recuerdo Amanda”, que arrullara nuestros trajinares en la utopía socialista de aquella adolescencia perdida para siempre.

El General del Ejército de Chile, Augusto Pinochet Ugarte; General Gustavo Leigh Guzmán, Comandante de la Fuerza Aérea Chilena; el Almirante José Toribio Merino, Comandante de la Armada; y el Director General de los Carabineros de Chile, General Cesar Mendoza Durán actuaron, al deponer a Salvador Allende; actuaron repetimos, cumpliendo los encargos y disposiciones del consenso y a voluntad y pedido de Washington, de los halcones de la CIA y del Pentágono diseñadores de la Operación Cóndor, bajo la atenta supervisión y vigilancia del judío genocida e intocable llamado Henry Kissinger, quien era Secretario de Estado de la Administración de Richard Milhous Nixon en la Casa Blanca. Esto si se ve únicamente como la “causa y verdad” del poder global de los Estados Unidos. Pero también actuaron al servicio de los auspiciadores locales, quienes detentaban y aun detentan; quienes ostentaban y aun ostentan el poder económico, comercial, agrícola, financiero e industrial del Chile de 1973 y todavía en la actualidad. La historia muestra muchos ejemplos de esta clase de coautoría y de compartida complicidad de la burguesía conservadora dominante y la colaboración de hombres de uniforme para ellos hacerse con el poder o continuar el estado de cosas que les resulte favorable.

Pero la Junta y mayormente el General Augusto Pinochet colocaron a Chile por encima de todas las cosas. Todos los integrantes ya habían pisado la puerta de salida de sus respectivas armas por razones de antigüedad. Esa fue, consideramos nosotros la causa y motivación mayor del papel ineludible que debieron desempeñar las Fuerzas Armadas de Chile y sus Carabineros para salvar la Nación. Lo confirma los documentos emitidos por el Cuerpo de Generales y Almirantes en retiro, dirigida al Presidente de la República, sobre “el grave quebranto de la seguridad nacional”, y que está fechado el 28 de mayo de 1973; además la carta del Cardenal Raúl Silva Henríquez y los Obispos, fechada 13 de septiembre, en la que fijan posición y describen la grave y difícil situación por la que atravesaba Chile.

Puede ser que de modo mezquino no nos aventuremos o tengamos el valor de reconocerlo. Es más barato y hasta mucho más fácil dedicarse a pintar a los miembros de aquella junta y tal vez a todos los funcionarios de la clase civil y política de aquella nación que cumplieron su papel durante los diecisiete años del régimen, como si fuesen gorilas. En verdad la comparación con gorilas, aparte de la pretendida afectación peyorativa que incluye, debe considerarse honorable y justa si se estudia a fondo las características, disciplina, trabajo y fuerza, nivel de aprendizaje y nobleza que tienen los miembros de esta especie de homínidos evolucionados en caso; opinión personal, de que la Teoría de la Evolución y el Origen de las Especies, sea algo mas que eso; una teoría.

La investigación histórica contenida en este intento o aproximación a la idea de un libro, si algún valor tiene debe ser el de arrojar nuevas luces y enfoques, mas que a la persona, genio y figura de Augusto Pinochet Ugarte, es la de mostrar las partes deliberadamente oscuras de su persona y régimen que han sido divulgadas y manipuladas sin reparo alguno. Aclarar aunque sea una parte de lo mucho que se ha manipulado dejando el resto para que lo aclare la Historia como el río se va limpiando al paso de la corriente. Esta actividad no está exenta, como ninguna cosa en la vida; del fantasma perseguidor del riesgo. Vivir es un peligro. No vamos a hacer una sentencia de descargo de toda culpabilidad de la sentencia alegre, apasionada y a destiempo - por las prisas de la postmodernidad acaso - que pesa y descansa sobre Augusto Pinochet, su obra y hasta sobre su memoria. Consideramos sensatamente que no la necesita. Una sentencia de tal jaez le viene sobrando. Lo que pretende esta investigación contenida en este fajo de papeles , fotografías y documentos ya desclasificados, no es repetir lo que otros tantos en su respetado derecho, han preferido consignar en los libros que han publicado, muchos sirviéndose de la manida estrategia del escándalo y del viejo recurso del dramatismo para convencer y vencer en el margen de ventas. Este libro lo que pretende, y tal vez no lo logre nunca, es enderezar y equilibrar el fiel de la balanza de la historia en torno a la vida y obra del General Augusto José Ramón Pinochet Ugarte.

Acuérdate de Abril

ACUERDATE DE ABRIL
1965, LA OTRA HISTORIA

Estudio preliminar

El fajo de papeles que el lector tiene en sus manos no es una reiteración de todo lo que se ha escrito acerca del proceso de abril. No se trata de más de lo mismo, ni de llover sobre mojado. El autor, aprovechando su estadía de casi tres años en Washington, DC, primero como estudiante del Colegio Interamericano de Defensa y luego como Asesor Académico de la entidad hemisférica, dependiente de la OEA; tuvo acceso a fuentes y archivos que contienen documentos desclasificados y que son un aporte fundamental para realizar una mejor, y mas objetiva, investigación de la erróneamente llamada revolución de abril de 1965.

Comenzaremos por aclarar algunas trampas de la semántica en cuanto a la dispersión de términos para consagrar y fijar en la historia reciente al proceso que, bien visto, comenzó con el golpe de estado del 25 de septiembre de 1963, decapitando el primer intento democrático pos Era de Trujillo.

Al proceso o cadena de acontecimientos que comenzó desde abril 24 de 1965 hasta el 26 de septiembre de 1966, fecha de salida de las tropas, ha sido llamado como guerra patria, revolución, revuelta y como “la guerra” únicamente. El proceso como tal puede considerarse que concluyó con la designación del Doctor Héctor García Godoy como Presidente provisional y la fijación de fecha para las elecciones generales de ese año; hemos considerado ubicar las investigaciones históricas hasta el día mismo de la salida de las tropas de ocupación.

Los historiadores nacionales no se ponen de acuerdo, ni tampoco consultan el diccionario, en ponerle un título o nombre al proceso histórico registrado en nuestro país que tuvo su epicentro en el sábado 24 de abril de 1965. Hay que escribir sobre abril mientras no sea abril.
El error puede ser deliberado en ocasiones, mientras que en otras es fruto del desconocimiento de la semántica. El proceso de abril es llamado indistintamente y en ocasiones como guerra, revuelta, guerra patria o revolución.

Si se toma en cuenta lo batidos, acotejados y traídos por los pelos que resultan muchos hechos de la historia dominicana, entonces cualquiera se puede sentir movido a sospecha y deseoso de hacer un análisis aclaratorio que, en el caso nuestro, no presume tener la verdad absoluta en sus manos sino tan sólo arrojar un poquito de luz al enredo.

Todo hecho histórico debe ser asumido como causal, es decir hijo y creación, gracias a la mecánica de la historia, de otros hechos que lo condicionan y determinan. Cada hecho es parte de un proceso movido por la historicidad.

Algunos, una gran mayoría, llaman “guerra” a lo que comenzó por aquellas fechas. Pero estrictamente no fue una guerra. Estaban en pugna dos sectores militares, unos en apoyo a la Constitucionalidad y otros eran arquitectos y seguidores del golpe. Unos estaban con los yanquis y otros eran nacionalistas.

Como elemento externo en esta lucha fratricida, surgió la ocupación militar Norteamérica con la entrecomillada Fuerza Interamericana de Paz, de la OEA comandada por el General brasileño Hugo Panasco Alvin, enviado a defender los intereses norteamericanos en el país y a evitar, a sangre y fuego, “otra Cuba en el Caribe”.

Si se ven estos frentes, lejos de la teoría de la guerra convencional, entonces no era una guerra, aunque estuviese presente personal enemigo armado y ambos bandos se estuvieran disparando. Entonces Abril no fue una guerra.

Tampoco fue una “revolución” porque la palabra misma tiene en su cuerpo el concepto de cambio y la finalidad de toda revolución o el hijo natural de toda revolución de la historia, es precisamente el cambio del sistema político. Entonces no fue una revolución tampoco.
Nos queda entonces como refugio, la palabra “revuelta”, que se adapta mas a los hechos, a las luchas intestinas por el poder heredado de Trujillo y su fallida dinastía junto a lo que había dejado en pie, el famoso y archicorrupto Consejo de Estado claque política conservadora, alimentada por el régimen, que le habían escrito loas, odas y poemas y que se encargaron de repartirse los bienes del Estado tras la muerte de Trujillo y la salida de su familia.

Estaba la lucha por la hegemonía de los militares de horca y cuchillo, ya sean técnicos y sin Comando alguno, como Pedro Bartolomé Benoit, que se convierten en entreguistas y piden por el teléfono rojo, la llegada de las fuerzas de ocupación, o formadores militares que se auto ascienden y vuelven las armas de la República, tanques y aviones, en contra de su propio pueblo, como el Coronel Elías Wessin y Wessin. Entonces aquello no fue guerra ni mucho menos revolución.

En este libro que pretende presentar hechos y actuaciones que han sido mantenidos ocultos debajo de la alfombra por mas de cuarenta años, el autor se sirve para sus investigaciones y presenta gran cantidad de documentos oficiales que fueron mantenidos en secreto hasta el 2005, fecha en que fueron desclasificados por organismos del Gobierno de los Estados Unidos, ya que eran considerados como documentos y archivos de seguridad nacional. La promulgación de la FOIA, (freedom of information Act), por parte del Gobierno norteamericano abrió las selladas compuertas y permitió el acceso a informaciones de primer orden. El Presidente Lyndon Baines Johnson exigió desde el inicio de su mandato desde el 22 de noviembre de 1963, que todas sus conversaciones telefónicas oficiales fuesen grabadas y transcritas, además de los temas y puntos de discusión de sus reuniones de trabajo. Este hecho facilita y enriquece la investigación histórica, porque se puede obtener sus instrucciones a ministros y miembros de su Gabinete, su parecer acerca de los temas, además de lo que le contestaban y sugerían sus asesores.

En los archivos del Departamento de Defensa, DoD, con sede en el Pentágono; del Departamento de Estado, DoS, de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, por ejemplo y como dato curioso, estrenaba un nuevo Director el mismo 28 de abril de 1965, fecha de la llegada de los primeros Marines; y en los archivos de la Biblioteca del Congreso y en los Archivos Nacionales; (National Archives), se encuentran muchas verdades ocultas acerca de la participación de algunos protagonistas internacionales, como Lyndon Baynes Johnson, Mc George Bundy; el Secretario de Defensa Robert Mc Namara, el Secretario de Estado Dean Rusk, del Director de la CIA, del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, OEA, el Uruguayo José A. Mora; del Embajador de los Estados Unidos en la Republica Dominicana, William Tapley Bennet, y del Mayor General de los US Marines Bruce Palmer, Jr., por citar algunos.

Pero también aparece la participación, con datos, fechas, conversaciones telefónicas, diseño de estrategias para resolver el caso Santo Domingo, llamadas pidiendo envío de tropas de ocupación y suministros de municiones, armas y equipos y las negociaciones ocultas tras bastidores que mantuvieron personajes como el Doctor Joaquín Balaguer; el Coronel Técnico Pedro Bartolomé Benoit Vanderhorst, el Coronel Elías Wessin y Wessin, y otros muchos “héroes nacionales”, con las autoridades norteamericanas de las que eran no solo voceros, intermediarios y negociadores, sino también fueron los orientadores y leales colaboradores con las tropas de ocupación. Además los Presidentes del proceso, el Coronel Pedro Bartolomé Benoit, quien estuvo seis días; Rafael Molina Ureña; el General Antonio Imbert Barreras, E.N.; el Coronel Francisco Alberto Caamano Deno, P.N., y el periodo del Presidente Provisional Héctor García Godoy.

Presentamos y transcribimos íntegramente memorándums de inteligencia de la CIA, donde aparecen opiniones y perfiles de los protagonistas del proceso histórico, por ejemplo uno que tilda a Antonio Guzmán Fernández, como “un hombre bueno pero débil” y a Juan Bosch como “un hombre mas interesado en la literatura y en la utopía del comunismo que en el ejercicio del mando”.

Los documentos revelan hasta donde llegaban, y llegan, los tentáculos de las agencias e instituciones de los Estados Unidos, al sugerir la formación del gabinete completo que habría de integrar el Gobierno de Reconstrucción nacional con el General Antonio Imbert Barreras como Presidente. En ese documento ya desclasificado aparecen personalidades ligadas al Trujillato, con largas colas que pisarle y que posteriormente, ya establecido Joaquín Balaguer con la anuencia y bendición del consenso de Washington, tuvieron su cuota de poder y participación asegurada en la Era de los doce años, del 1 de julio de 1966 al 16 de agosto de 1978.

Una de las formas mas científicas de escribir la historia es referenciándola con documentos. No basta citar opiniones interesadas y construir un collage, un muñeco de trapo de los procesos históricos nacionales o internacionales, un muñeco así no llegara mas que a ser un títere o un muñeco de ventrílocuo. El amplio material; documental buscando con olfato de sabueso, traducido, pesquisado debidamente y presentado al lector no solamente facilita una mejor y mas objetiva comprensión y conocimiento de los hechos de la revuelta cívica de abril de 1965, sino también, y esto es mas valioso e importante aun, permite comparar de manera critica la versión muchas veces torcida y manipulada de los hechos que nos han contado, para formarse una mejor visión de los mismos y de los personajes actuantes.

Carlos Marx aconseja que “la historia debe ser contada sin odios, pero también sin amor” y esa es una de las tareas fundamentales del autor; sabiendo que como humano, en la lista de protagonistas grandes y pequeños del proceso de abril de 1965, hay quienes no son del agrado particular o colectivo, debido a su accionar y a las implicaciones de esas mismas actuaciones, procura limitarse a exponer los hechos, no de la forma ni con los alcances en que han sido presentados por la gran mayoría de historiadores dominicanos, sino basándose en documentos nunca antes vistos o de muy limitado conocimiento, donde se muestran verdaderas revelaciones llamadas a poner en contraste y en una posición mas justa y apegada a la verdad histórica a esos nombres sonoros del abril que nunca debemos olvidar. Lo hacemos con la clara conciencia de que la epidermis social dominicana es demasiado sensible; es mas bien hipersensible. Muchos historiadores en ejercicio de su respetada libertad, rehúyen mencionar nombres, hurgar en fuentes y documentos nacionales y extranjeros, citar hechos o declaraciones de testigos; en fin evaden mostrar los personajes del proceso histórico de abril de manera mas detallada, completa y objetiva, para no malquistarse con los protagonistas que aun viven o con los hijos y parientes de estos personajes de la historia que detentan y ostentan actualmente altas cuotas del poder nacional.

La investigación histórica contenida en este libro, persigue y le gustaría alcanzar, la meta de no repetir lo mismo que han dicho tantos autores en tantos libros que pueblan la bibliografía nacional de una literatura secuestrada en dos temas o procesos fundamentales de nuestra historia republicana: La Era de Trujillo y la llamada Revolución de Abril.

Toda investigación histórica debe tener un punto de partida en la línea del tiempo. Colocar el inicio de la guerra patria de abril de 1965, en la noche del martes 30 de mayo la ubicaría como bastante lejana, sin embargo, ahí puede decirse que comenzó un proceso nuevo e incierto de nuestra historia nacional; si se ve con la lupa de la historicidad o mecánica de la historia, donde un acontecimiento, lejano en el tiempo y en el espacio geográfico, condiciona y es en si mismo el germen de otra cadena de acontecimientos o procesos históricos futuros. Un error común en la historiografía dominicana consiste en dar como acabados procesos históricos que comenzaron en una fecha determinada y especifica, como si la Historia fuese estática, inmóvil. Tal acontece con la fecha del 27 de febrero, por tomar un ejemplo al azar. La independencia, o mas bien, la separación o desprendimiento político de la parte Este de las Isla Española de la Republica de Haití, única nación que existía por esas fechas en este común territorio insular, no comenzó el 27 de febrero de 1844.

En un ejercicio científico, no falto de conjeturas, puede afirmarse que comenzó en diciembre de 1821, con la proclamación por parte del letrado Don José Núñez de Cáceres de la llamada Independencia efímera, es decir, la del Haití español; pero también puede acercarse el inicio del proceso, y ubicarlo el 16 de enero de 1844 con la proclamación del llamado Manifiesto de Independencia o independentista. La noche del 27 de febrero, vista en términos bélicos, no pasó nada. La historia registra el estampido de un arma de infantería de la época, en manos de Matías Ramón Mella, algunos gritos, no se registra reacción alguna por parte de las autoridades militares haitianas en la Puerta del Conde, ningún enfrentamiento ni escaramuza, no aparecen datos consignados de alguna víctima o daño material. En fin, ahí no pasó nada que merezca registrarse.

La investigación contenida en este libro, a voluntad del autor, se inicia el día veinticinco de septiembre de 1963 con el Golpe de Estado contra el gobierno del Profesor Juan Bosch y del Doctor Segundo González Tamayo. Lo consideramos así, porque en este hecho ignominioso que cercenó el primer intento de la nación dominicana de darse un gobierno democrático luego de los treintiun años en el poder o detrás del trono de Rafael Leonidas Trujillo Molina, está contenido el germen que menos de dos años después habría de parir la revuelta cívica de abril. Debieron trascurrir esos diecinueve meses, en los que se sucedieron reacciones nacionales e internacionales, denuncias y reuniones, conformidades y sojuzgamientos, revueltas y manifiestos, pactos de alcoba y complicidades, mítines y protestas, exilios, muertes y destierros, sin olvidar el alzamiento guerrillero comandado por el Doctor Manuel Aurelio Tavares Justo y sus compañeros, iniciado el 29 de noviembre de 1963, en Manaclas, San José de las Matas. El 14 de junio de 1963, en aquel mitin memorable del Parque Independencia se atrevió a proclamar, en las propias narices de los futuros gestores y ejecutores del golpe y de las autoridades que detentaban el poder: “Nosotros sabemos donde están las escarpadas montañas de Quisqueya y allá iremos a defender la constitucionalidad de la Patria” (ver:http://listindiario.com/la-republica/2010/8/21/155699/print-no-pics)

La guerrilla dividida en varios frentes regionales encabezada por Manolo tenía el objetivo fundamental de deponer a los fantoches del Consejo de Estado, presidido por Emilio de los Santos, y que tenía como Miembros al Doctor Manuel Enrique Tavares Espaillat y Ramón Tapia Espinal; reponer al Profesor Juan Bosch en el poder, es decir, una vuelta a la Constitución de 1963, promulgada por éste. La guerra patria que inició el 24 de abril perseguía los mismos fines, por eso la llamaron “Revolución”; la vuelta al orden constitucional que estaba en vigor al momento del golpe, respetando las autoridades electas libremente por los dominicanos y la reposición sin condiciones de Juan Bosch en el poder hasta concluir el período para el que fue electo.

Pero regresando a los hechos de abril, esta investigación histórica presenta un listado de los protagonistas nacionales e internacionales del proceso. En ella sobresale encabezando el Profesor Juan Bosch, a quien se le dedica un capítulo, analizando el marco de la actualidad política en que hizo su campaña, su lenguaje llano de “hijos de Machepa y Tutumpotes”, su visión del Estado moderno, su agenda de Nación y las propuestas de su Programa de Gobierno, explicado de modo sencillo y comprensible para las masas. La abierta campaña de oposición desatada por la Iglesia Católica, llegando al extremo nunca visto antes ni después en la historia, en la que el Sacerdote Jesuita Láutico García lo enfrenta en un debate radial y televisivo, además de las gestiones y secretos de confesión y sotanas vertidos en su contra por su alegada tendencia marxista leninista y, finalmente su triunfo en las elecciones celebradas en diciembre de 1962 y su posterior ascenso al poder.

Uno de los primeros y mas graves errores cometidos durante su mandato, fue el de dejar intacta la cúpula militar infectada de trujillismo y afecta de los personeros del llamado Consejo de Estado, con la posible excepción del entonces Teniente Coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez, quien fue designado por Bosch Sub Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana. Ahora bien si no la movió ni tocó con Decreto alguno se debió a que no podía tocar esos sectores militares, beneficiados y herederos del trujillato y enquistados y apadrinados por la clase conservadora. Esa misma claque fue la que facilitó, promocionó, gestó y ejecutó el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 y entregó el poder al funesto Consejo de Estado, una de las etapas de mayor inestabilidad y corrupción administrativa que registra nuestra vida nacional, tal vez porque ensayaban a ser demócratas siendo en realidad verdaderos abanderados del autoritarismo por vocación y formación histórica; pero en realidad no eran demócratas; estaban condenados a no serlo por haberse constituido en patrocinadores, testaferros y amanuenses de la cúpula militar que destituyó a Juan Bosch.

La historia prueba y comprueba que muy pocos golpes de estado cuartelarlos no han tenido el respaldo en las sombras y tras bambalinas de una clase burguesa y conservadora que está atenta al desarrollo de los acontecimientos para entrar en escena en el momento adecuado y luego hacerse con el poder. El caso y las intenciones no se le dieron con Trujillo en República Dominicana ni con Augusto Pinochet Ugarte en Chile. Recuérdese que Trujillo gana las elecciones de 1930 como candidato de la Coalición Patriótica de Ciudadanos, el Partido Dominicano vendría después, en julio de 1931. Y Augusto Pinochet Ugarte se hace con el poder con el apoyo decidido y claro en algunas ocasiones o tras bastidores en otras, de la burguesía conservadora chilena. En ambos casos, salvadas las distancias y el tiempo, hubo una participación velada aunque no invisible, una mente maestra, que dirigió, participó y acompañó las acciones de los militares; aunque no tuvieran la suerte que los cabecillas del Consejo de Estado.

Pero la revuelta de abril debe ser vista desde varios crisoles y desde muy variados puntos de vista. En justicia la bibliografía disponible también lo hace, aunque con especiales sesgos y manipulaciones, poniendo mas opinión repetida que datos históricos, citando mas pareceres que documentos históricos de gran valor que aportan un valor agregado a la investigación académica que todo escritor de la historia, que se precie como tal, debe realizar.

La investigación aquí contenida comienza con los antecedentes del golpe; una segunda parte describe y analiza el golpe de estado mismo: sus organizadores, sus protagonistas, ya sean nacionales o extranjeros, las manos ocultas detrás y dentro del proceso, la responsabilidad histórica de algunos de ellos, el peso de la guerra ideológica característica de la guerra fría, y por ultimo una tercera parte dedicada a abril de 1965, comenzando el mismo sábado 24, los movimientos y establecimiento de comandos de resistencia, la lucha fratricida, los sectores en pugna, la intervención militar, la Resolución de la OEA, votaciones y abstenciones y la salida de las tropas de ocupación y el establecimiento del Gobierno provisional de García Godoy.

Por último cabe destacar que los primeros en escribir acerca de los procesos de abril, no tuvieron acceso o descuidaron la cita y ponderación que aportan los documentos nacionales e internacionales. A lo sumo se dedican a narrar lo que circulaba de boca en boca o salía publicado en los periódicos. En cuanto a los documentos nacionales, o no aparecen o han sido destruidos, los que han corrido mejor suerte han sido alterados o borrados con corrector liquido con intenciones non sanctas. En cuanto a los internacionales, como los Archivos del Pentágono, del Departamento de Estado, de la Administración de Lyndon B. Johnson y de la Agencia Central de Inteligencia y de la Embajada norteamericana en el país; fueron mantenidos como información clasificada en documentos secretos por espacio de mas de cuarenta años. Esta distancia histórica de los hechos ayuda a contemplarlos y apreciarlos mejor y en perspectiva, colocándonos unos pasos a la distancia, de los cuadros y retratos de esta gran galería heroica, pero también infame, del abril de 1965.

Washington, DC
Mayo de 2011

Residencia en Ibn Sahlaam

Residencia en Ibn Sahlaam

Al final he fijado residencia en algún lugar. Dentro de mis vagabundeos existenciales y mi larga andadura por los predios de la nada, encontré, en una de las rutas y cavilaciones perdidas, la ciudad ideal para vivir.

La arquitectura de una ciudad cualquiera dice mucho de sus fundadores y habitantes, así como también de sus dioses, creencias y prácticas religiosas. Tan pronto llegué a la ciudad, sin apoyo de mapas o guías turísticos que nos informan de lo que todo el mundo sabe y repiten como loros la información almacenada, pude sentarme a contemplar el sol, que como una moneda de oro gigante y resplandeciente saludaba la llegada de este náufrago interior.

Las calles de la ciudad amurallada, no se sabe para defenderse del ataque de cuales enemigos o si en el pasado tuvo algún asedio militar de otras tribus o pueblos, es una superficie de varios metros formada por piedras del lugar unidas por una argamasa antigua con columnas de madera petrificada. Los frontones de los edificios y las fachadas de las casas sencillas nos evocan aquellas narraciones de Stevenson y las ciudades visitadas por el líder de los Argonautas.

Allá también he buscado la esencia fantasmal y maldita de Diana King. A Ibn Salaam me ha perseguido el fantasma que persigo. A Ibn Salaam también ha huido el fantasma del que huyo. Adentro de sus estancias he aspirado el aire sofocante del infinito verano del desierto, lo que ha provocado que muchos de sus oscuros y pocos habitantes se hayan quejado ante la administración municipal, quienes han declarado la imposibilidad de resolver el problema por ausencia de fondos y de ayuda internacional.

Me llamó la atención su organización legislativa. Las leyes, hechura de la costumbre y solemnizadas por el Legislador, también son testigos presenciales de los procesos históricos de los pueblos. En aquella ciudad perdida en los habitáculos de mi mente, no se permite en horas de la noche la circulación a pie. Se debe a la inseguridad a que vivimos en una era donde la mayor de las certidumbres es la propia incertidumbre. En ella me encontré a pocos días de haber llegado a un hombre misterioso que a pleno sol del mediodía, ofertaba las carnes de su hija adolescente en medio de la plaza pública que es utilizada como mercado.

Pregunté, extranjero y peregrino al fin, y me contestaron asombrados que tal comercio era completamente legal en aquella ciudad y que el dolor del hambre era necesario erradicarlo o combatirlo con cualquier clase de negocios o contrataciones. En Ibn, se contratan efebos y doncellas nubiles para los actos de lujuria y sodomía mas impensables, sin ningún rubor y sin represión alguna de las autoridades de la ciudad que lamentan que no exista alguna prohibición al respecto.

Allá se puede comprar o alquilar una mujer para casi cualquier tipo de servicio o de capricho. La racialidad de las habitantes de Ibn, de piel morena y lacios cabellos, las hace favoritas de extranjeros que van al lugar a comprarlas para adornar sus palacios y tenerlas como cortesanas y favoritas o tan solo para hospedarlas y llevarlas a vivir a sus casas como figura decorativa y para trabajar en esclavitud.

En la plaza, pude contemplar a un Legislador rumano que frisaba más de medio siglo de edad, practicando la sodomía con un efebo de la ciudad que acababa de comprar. Me confesó que estaba cansado de las rutinas y habladurías de su esposa y estaba buscando nuevas formas de alcanzar el placer. En aquella plaza, caída la noche y en franca violación a las leyes de la ciudad en que he fijado residencia, pude contemplar finalmente a Diana. Lucía en su frente y alrededor de la cabeza unas extrañas hojas a modo de las Odaliscas griegas descritas en la Mitología griega.

Exhibiendo una piel recién bañada con algunos poros todavía con algo de humedad por el agua que sobre ella se acababa de derramar; confieso que me sentí fatalmente atraído por las carnes porosas, humeantes, vaporosas y deformes de aquel fantasma alado. Les confieso que el fantasma del deseo por aquel fantasma maldito me poseyó por instantes. Les digo y me atrevo a jurar que en algunos momentos quise saltar hacia ella como un tigre al acecho, como aquellas figuras fantasmales que veía, lleno de miedo nocturno, al apretar fuerte los ojos en las oscura habitación de mi infancia; pero aun así quería llegar hasta ella, tocar sus superficie y pasar sediento mas allá de las fronteras de su piel y de sus carnes, hacerme intruso en terrenos prohibidos y terribles, húmedos y resbaladizos.

Por su parte Diana no daba muestras de haber notado mi presencia, ni de haberme visto antes ni siquiera de haberme conocido. La reacción me dolió profundamente, debido a la distancia que nos separa, a la diferencia de cuerpos como recipientes del alma: Ella vaporosa e informe como el humo, yo todavía cargando mis carnes y enmarcado en este alfabeto de huesos y tendones, en este velero insomne y vagabundo.
En Ibn me he quedado a vivir definidamente, tal vez en ella pase la Eternidad o tal vez, llegada la noche del dia número mil de mi estancia interior, me decida a buscar otras ciudades interiores, otras residencias del espíritu.

En una tarde de martes me aventuré a recorrer las callejas de la parte mas miserable de la ciudad, sin importarme los riesgos a que pudiera enfrentarme. Al haber recorrido no sé si dos o cuarenta cuadras o tal vez cuarenta casas, o tal vez cuarenta pasos, pude contemplar una vasija de barro rota irremediablemente y tirada en el suelo, luego de recoger uno de sus trozos ya muertos para el uso, me encontré nuevamente con Ibrahim Mattar, aquel ciudadano de Quios que me ha acompañado en estas divagaciones que les cuento. El es un hombre de casi cuarenta años de edad, que sin embargo tiene un aura de sabio y aparenta tener mas edad de la que confiesa y de la que lo acusan sus barbas blancas y el tono grave de su voz, sin embargo su energía y su interés en acometer empresas e iniciar largas caminatas en las llanuras o escalar colinas, sin mas equipo y protección que sus polvorientas sandalias, dicen lo contrario y se los siente mas joven y vigoroso.

Acompañado de Ibrahim, que accedió a servirme de escolta, me interné en callejuelas que no llegaban a ningún lado, sin organización ni dimensiones precisas, desprovistas de asfalto, serpentinas urbanas habitadas por una peligrosa fauna humana de asaltantes, falsos consejeros, creadores de acertijos, fabuladores, cínicos, proxenetas, oportunistas y charlatanes de feria que encantaban víboras al sonido de sus flautas de madera. El mercado de aquella otra pequeña plaza interior es muy diferente en cuanto al contenido de las ofertas, el variado origen de los productos y artesanías que se muestran al visitante y en cuanto a la calidad de su acabado. Hasta en esta pequeña ciudad abandonada y perdida en el tiempo y en mi mente, hay diferencia de clases. La otra, la gran plaza mayor de la ciudad es marcadamente diferente en su presentación que en verdad es pobre y falta de belleza, con una arquitectura que podremos tildar de aleatoria en el sentido de que cada quien ha querido construir a su propia forma y conveniencia, según sus escasas posibilidades y valiéndose de los materiales propios de los alrededores.

Este hecho y consecuencia ha provocado una verdadera riqueza de expresiones que van desde lo modestamente brillante y hasta original a lo falto de originalidad y de un mínimo de belleza, imponiéndose siempre lo utilitario ante la inutilidad de las cosas bellas en una ciudadela tan hostil y abandonada, sin alma alguna que la cuide y vele por ella.

Ibrahim me alcanzó a contar que Diana King tenía muy buenas relaciones con el poder político de la ciudad que estaba formado por un Concejo de tres ancianos sabios. El primero era el sacerdote de la ciudad que oficiaba cultos a Qud y a otras creaciones y entes de la práctica religiosa. El, fue quien aumentó la sensación de bienestar y mejor enfrentó el tedio existencial de los habitantes al crearles una figura objeto de culto y, valiéndose de algunas consejas que llegaron a sus oídos en su divagar por otras ciudades, el retrato de la fisonomía del supuesto dios pagano y además redactó y le dictó al pueblo, gracias a su reconocimiento como Sumo Sacerdote, todo el dogma base de la ortodoxia del nuevo culto. Kahlid, que mas tarde supe era su nombre, logró crearse un prestigio en el pueblo y recibía y administraba a su antojo las arcas de las ofrendas y sacrificios que él mismo exigia, o que la supuesta divinidad dictaba por boca de Kahlid lo que pronto lo convirtió en el hombre mas rico de la ciudad perdida y podrida.

Kahlid fue el primero que se dio cuenta y descubrió que los pueblos necesitan para su propia génesis y el fortalecimiento de su identidad y sentido de pertenencia, la presencia ineludible de fantasmas y de mitos. Un pueblo sin mitos está llamado a perecer o a nunca formarse. La verdad de las naciones se fundamenta en sus mitos. Sin la presencia de historias fantásticas y heroicas, de villanos vestidos de héroes y de diablos vestidos con la cándida piel de las ovejas, es imposible crear un pueblo y hasta fundar una nación.

El segundo miembro del Concejo es un fabulador impenitente, Histrión Maccabeus, provisto de una grande y desbordada imaginación y creatividad maravillosas. A ello se une su habilidad para fingir el dolor y ocultar los sentimientos. Un antropólogo inglés que tocó las costas de Ibn venido de Australia, llegó a definirlo de manera pública con esta frase que reposará, a pedido propio, en su lápida el dia en que muera y sea devuelto a la madre tierra: “En este mortal, que aquí reposa, lo único original, fiel, verdadero, real y creíble, lo fue su falsedad y su cinismo” Debido a ello, y como sucede en toda organización humana que pase de un solo miembro ( y el hombre mismo también tiene sus luchas interiores), se sucedieron no pocas pugnas y luchas de intereses por las cuotas de poder que se detentaran dentro de la ciudad y de su gobierno.

Histryon le daba a entender a Kahlid que él, como Sumo Sacerdote, tenia todo el poder y que el cínico era apenas un abnegado servidor del pueblo, que según Kahlid, aumentaba secretamente sus bolsas con los robos a la administración municipal y al cobro de toda clase de impuestos, nombramientos e intercambio de favores y clientelismo político, además de servirse de las sacerdotisas del altar.

El tercer miembro del Concejo de Ancianos de la ciudad, el Doctor Ankhahar, era el único verdaderamente anciano y sabio. Imposibilitado sexualmente por la edad y por haber sufrido en su infancia una castración dolorosa para mantener aflautada su voz y poder cantar en la Catedral del Imperio que los dominaba. Era un académico de mas de medio siglo de trabajo, enseñando no se sabe cuales ciencias ocultas ni en cuales prestigiosas academias y universidades del mundo. Su vasto currículo dice que en Watavia impartió por largos años la cátedra Einsten de la cuadratura del círculo, fundó además la asociación mundial de alquimistas retirados y la Logia secreta de los políticos virtuosos en Basilea, Suiza.

En verdad y en justicia el origen histórico de toda ciencia consagrada como positiva ha sido el ocultismo y las prácticas religiosas ancestrales. La astronomía nace del vientre de la astrología, la Química surge del mito de la alquimia, la psicología clínica es parida por el dogma católico y universal de la confesión al Sacerdote o brujo de la tribu. El mismo Sigmund Freud le debe mucho a aquellos brujos de tribu, e imitaba hasta en la posición tendida del paciente siquiátrico, la genuflexión como posición fundamental del adorante tribal.

Visto desde atrás a aquel tercer anciano se le podía apreciar, la calvicie en forma de la voluntaria tonsura de los monjes medievales apartados del mundanal ruido. De frente, mostraba unas blancas patillas que parecían dos patas gruesas y curvas de alguna especie glacial en peligro de extinción, vestido siempre de una toga, semejaba un monje tibetano en adoración o, de modo mas profano a las imágenes de Gustav Klimt vestido de bata china.

Hablaba sentenciosamente como quien está seguro de todo lo que dice y caminaba siempre como ausente inmerso en profundas cavilaciones existenciales, rondando las preguntas claves de la vida: Como llegué hasta aquí, quien me ha hecho el favor de traerme, hasta cuando estaré aquí, cual es mi destino final en caso de que los profesantes de la reencarnación y del mas allá, creencias no aceptadas por la secta de Qud donde Kahlid ministra, tengan razón y nuestra muerte sea apenas el inicio de un viaje por otros mundos por otras estancias, por otros universos que cuelgan “ingravidos y gentiles como pompas de jabon” a todo lo largo y ancho del infinito espacio sideral.

Estas interrogantes lo ocupaban y lo abrumaban siempre. Si al caminar alguien le preguntaba hacia donde se dirigía, contestaba de inmediato que depende de al viaje a que quien le preguntaba se refiriera. Si se trataba del espacio medible y tridimensional, contestaba que iba a la Academia o a dictar alguna conferencia en alguna ciudad desconocida en alguna prestigiosa Universidad que nadie conoce y en la que nadie cursó materias jamás. Si le explicaban que era refiriéndose al curso de sus pensamientos y profundas meditaciones, aseguraba que iba hacia la nada, hacia el mismo punto al que han llegado todos y cada uno de los mortales que en todas las épocas se han formulado las mismas preguntas existenciales, desde antes de Sartre y aun mucho después de Sartre.

De los tres ancianos del Concejo, él era la figura mas notable aunque vivía modestamente. Lo tenían por un hombre sabio pero no apreciaban de manera sincera, ni tampoco imitaban sus inútiles, pero invaluables consejos de sabiduría. Este anciano estaba como secuestrado por dos oportunistas malvados que se aprovechaban de su buena voluntad, de su pervertido amor al estudio y al conocimiento y de hallar en él el extraño fruto de la bondad sincera.

El mismo se confesaba un incomprendido, alguien que en su infancia pensó en la necesidad urgente de cambiar el mundo, y en la ancianidad llegó a convencerse de que la empresa de cambiar todo el mundo era imposible y hasta injusta, improbable histórica y sicológicamente, pero que se había decidido a cambiar él primeramente como un pequeño aporte al cambio tan necesario.

Las cosas en la ciudad interior iban de mal en peor, sin importar la presencia del Concejo de ancianos notables. Asistí, escoltado por Ibrahim, a una de las sesiones del Concejo, luego del pago de un breve impuesto legislativo. Anteriormente y por varios años, las actividades se realizaban de modo secreto y ningún habitante de la ciudad tenía el privilegio de asistir a ellas, de tener voz y mucho menos voto. Luego de una pequeña apertura y dada mi condición de extranjero y errante dentro de mis propias estancias y posesiones mentales, fui admitido a la sesión donde el tema principal era la importancia de la angustia en la calidad de la creación artística. El sabio de patillas canosas y tonsura medieval, estaba de acuerdo con Histryon Maccabeus en el sentido de que el arte es una creación y un parto del dolor.

Fundamentaba sus criterios, al menos Histryon fingía hacerlo, en las declaraciones de Ernesto Sábato en una conversación con Borges donde dijo: “Para mi el ejercicio de la creación literaria es como una tortura, como una flagelación constante y dolorosa”, mientras que Borges dice que se trata de algo así como una liberación, y si es una liberación para él se deduce que la literatura aprisiona, ahoga y atosiga. Mucho me sorprendió que en una ciudad derruida y rota, sin conocida ubicación ni gentilicio se ventilara un tema de tanta profundidad y alcance intelectual.

Entonces, sentada en una de las casi desiertas poltronas heridas de tiempo y de polvo de muchos olidos la pude ver. Pude ver a Diana, o tal vez me creí verla. El tanto ejercicio repetido de imaginarla me obliga, y me hace, verla por todas partes. Nunca algo tan ausente se había sentido tan dolorosamente presente y tan cercano en las andanzas de mi mente. Nunca en realidad me había dolido tanta ausencia ni había tenido tan presente, cerca de mi, metido en mis adentros, en los intestinos y la vil bilis de mi conciencia, en los huesos de mi cráneo herido, en las barreras de mis sienes pobladas de las canas que dejan los años y las mordidas soledades exteriores e interiores.
La soledad se ve por dentro, desde adentro y se palpa por fuera, desde fuera de la carne, desde dentro del espíritu. No basta estar físicamente acompañado, en este extenso valle virtual de la vida para uno sentirse triste y dolorosamente solo, como tal vez deba sentirse un solitario.

Luego de estas cavilaciones y amarguras, me despedí de Ibrahim y me dirigí al cementerio de la ciudad. Quien quiera conocer una civilización, una cultura o un pueblo, debe escuchar las voces de sus muertos, la forma de enterramiento, los objetos funerarios, para formarse una idea de cómo piensan sus vivos y por que piensan así. Me llamó la atención la existencia pocas cruces. En el mundo de la tradición cristiana occidental, uno se imagina los cementerios poblados de cruces, pero en el caso de los cementerios judíos o las tumbas de musulmanes, no hay cruces, solo estrellas de David o Medias lunas.

El cementerio estaba en una hondonada que colgaba de una pequeña colina, como colgaban los grandes aretes de las orejas gitanas de Lola Flores. Era un campo yermo, tan solo fértil para sembrar muertos. Me dediqué a leer lápidas y epitafios, frases en lengua extraña desconocida para mi, frases entrecortadas o a medio decir, acuso que tal vez eran mal escritas, en letra torpe y burda, con algunas grafías perdidas en la noche de los tiempos, quizás inconexas y faltas de estilo y brillo, presentadas sobre la roca, el mármol, o la madera apolillada en letras color ocre, negro o carmesí.

La experiencia, les confieso en olor de verdad, que me marcó. Anoche nomás, estaba compartiendo una botella de un buen vino australiano en compañía de tres confesos y sospechados amigos. Quise narrarles mi historia pero los tres, a eso de las nueve y tres de la noche, estaban inmersos, como el sabio de las patillas canosas, en su BlackBerry, texteando con algún maldito perdido en el desierto de los mundos de la postmodernidad o naufragando detrás o entre las nalgas de alguna mulata culona del Caribe. No me tomaban en cuenta ni atendían las preguntas corteses de un resignado camarero alto y rubio que semejaba mejor a un yuppie o a un ejecutivo bancario o a un estudiante de Harvard, que a un mesero. Me vi obligado a interrumpirlos y a decirle que me sentía terriblemente solo. Que mi soledad era irremediable y honda, creyeron que les hablaba de mi soltería, pero no, les dije que ellos estaban físicamente y que solo faltó que yo también me dedicara a textear y me fuera del lugar aun sin pagar la cuenta.

Versos per Versos

“Versos per versos”
Pre Logos

El tema mismo de los versos perversos no alude a la supuesta perversidad de su creador. Tal vez tampoco se dirija a la musa – incidental – que los inspirara. Se trata de un juego de palabras en el que la partícula Per; por, en latín, engaña al oído. Eso tampoco significa ni quiere decir que no haya en estos, versos, por llamarlos de alguna forma, alguna velada o clara suma de perversidad poética.

Al contemplar el arte cometemos el pecado original de buscar entre la obra al autor. Wilde recomienda que “mostrar la obra y ocultar al artista debe ser la suprema aspiración del arte”. Pero la tarea es inevitable, y si, estos falsos poemas son creación vivencial de quien esto escribe. Responsablemente.

Esta colección fatal y perniciosa de 69 poemastros no respeta la rima española tradicional, insistimos en que mucho sentimiento se perdió y se quedó en el tintero para siempre, porque los creadores adoptaron rigurosamente la forma del recipiente que le dictaba la versificación poética. Esto es un crimen de lesa creación artística. El artista debe crear con entera libertad. Con razón la versificación española nace durante los oscuros siglos de la Edad Media, cuando estaba prohibido pensar con cabeza propia, se debía creer lo que decía la autoridad eclesiástica y caminar todos, como caballos, con las orejeras puestas que el Imperio Vaticano ordenara.

Son poemas muy personales, una especie de biografía sentimental para matar neuronas, donde narramos el día a día de un amor imposible. Seguimos creyendo que los grandes amores son los imposibles porque los demás perecen en su propia consumación. Ese amor, correspondido a medias, con verdaderos momentos de “apologías y rechazos” lo viví o mas bien lo desviví hace poco tiempo. Apenas me estoy lamiendo las heridas y como aficionado a confesar mí yo mas interno a las pobres páginas en blanco, cometí el exceso y la desconsideración de grabar estos incidentes del corazón y el alma, en estos malos, falsos y perversos versos.
Aquí los tenéis.
Washington, DC
En enero de 2011
A la distancia

A la distancia te ven mis ojos,
Te distinguen entre la masa humana
Huelen tus formas, tocan tu aliento.

Puedo verte en ausencia y crearte,
Tallar tu cuerpo, tu esqueleto de una de mis costillas
Y darle aliento de vida al toque de mi mente.

En ese encuentro te siento tan mía
Como se rueda una lágrima
Como se mata una pena,
Como se suda un dolor.

Entonces corro a tocarte
A conversar contigo
A ser el mismo alegre y juguetón de siempre
A empacar tu alma en mis bolsillos.

Pero no es posible este imposible:
No se puede atrapar a la materia
En el lazo inútil del pensamiento,
No te puedo alcanzar, estas muy lejos.










Te espero

Te espero, aquí sentado al borde de tu camino,
No es asunto de destinos
Sino de matar segundo a segundo
El calendario.

No es asunto de contar ovejas,
De conejillos de indias ni de ensayos,
Es ver tus pisadas en el fango
Y tratar de enmarcar allí mis huellas.

Esperarte es, mujer, ensartar promesas
Pintar de verdes esperanzas soledades,
Y creer tenerlo todo aun sin nada.

Esperarte es contar las olas
Una por una, del incansable mar,
Vaciar una por una las cisternas del dolor
Y aun así sentirse feliz en las esperas,
Esperarte es esperar a que tú puedas,
A que podamos al fin, queriendo tanto.












Como será el amarte

Como será el amarte,
La preciosa dicha de la entrega
El quererte, mi bien, a manos llenas.

Cuales serán tus fríos, tus temblores
Tus quejidos al momento sublime de la entrega,
Cuáles han de ser de mi cuerpo los fragores
Y cual la dulzura sutil del beso tuyo.

Como será de tu piel el arrullo
La grandeza del abrazo de la entrega,
El toque vacilante de tus manos
Al caer vencida en pasión ciega.

Cuál será el delirio tuyo
La prisa mía y la impaciencia,
Por quebrar presuroso tus velos,
Para arrastrarte tiernamente hasta mis cielos.

Como será el altar de nuestra ofrenda
Cual la apagada e intrusa luz de mi cobijo
Y cual la dulce muerte del final.

Como se verán tus ojos vencidos y felices
Mientras duermes tan especial sueño,
Mientras fallezco ahí, al lado tuyo.






Eternidad

Desde el siglo y hasta el siglo
Desde antes de los perdidos años
Desde el momento grato del encuentro,
Buscaba ansioso tus latidos.

Quien eras, donde estabas, no sabía
Por que atribulados pasos conducías
La venturosa nave de tu vida.

Por donde navegaba tu existencia
Cuáles eran los mares a tu paso
En cada una de las sendas recorridas.

Por donde iban tus rutas en mi espera
Cual el andén del tren, tus estaciones
Y cuales tus paradas y temores,

Hasta aquel momento especial del encuentro
Cuando nuestra vidas se juntaron
Para no despedirse jamás, juntos por siempre.












No me digas

No me digas que no sueñe
Que no diga,
Que no acaricie
Que no quiera halar el carro del tiempo.

No prohíbas la maqueta de nuestro futuro
El hilo de esperanza que me ata al sueño,
La extendida cadencia de la espera.

No me digas que espere y desespere
Que le mendigue prisas al tiempo
Que le robe paz al pensamiento
No me pidas paciencias ni quimeras
Y ayúdame a esperar al lado mío.


















Abre tus Manos

Abre tu Corazón, abre tus manos
Para que pueda respirar tu aire y beber de tus aguas,
Abre tus manos prodigas de amor y de vendimia
Y deja caer en las mías, una por una las uvas de tu gracia.

Exprime uno por uno los racimos y dame
Dame de beber tus vinos amorosos,
Dame de beber la sed de tus aguas
Y la perfumada rosa de tu vida.

Déjame comer de tus mejillas, de tu talle
Esparcir mis nieves en tus pieles
Para que el viento no me alcance.

Dame de comer en tus manos amorosas
Quítale al sol el brillo con tus ojos
Y que no me falte tu luz en el camino,
Y que no me falte tu luz en el camino
Para qué quiero yo luz, si vas conmigo.














Algo menos que nada

Entre los dos esta la nada, el cero
Asistimos a un teatro sin butacas ni escenario
A fuentes sin aguas ni monedas de sueño.

Nos une el aire enrarecido de la nada
O menos que nada mejor dicho,
Nuestras pasiones son huecas
Y nuestras manos se tocan apenas.

No hay un papel, no hay un contrato
Ni siquiera una pasión inocente,
Solo la profunda soledad de estar uno junto al otro.

Vivimos como dos espejos fríos,
Como piedras paralelas del mismo río
Que huyen con el cauce sin importarle adonde.

Si tuviéramos la nada estaríamos conformes
Habría la esperanza, la triste espera,
Pero entre los dos nada, ni siquiera nada,
Solo algo que es menos que nada.

Entre los dos hay un rotundo vacío
Un hueco mortal de esperanzas
Un humo sutil nos quema.

Y como no tenemos nada, nada somos en el otro
No miramos al mismo horizonte,
Ni nos despierta el mismo pájaro cantor.
Nada, nada, nadie. Nada

La estafa universal de los Derechos Humanos

LA ESTAFA UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

La primera vez que surge la palabra ciudadano es durante los Imperios romano y griego. Los miembros de la polis griega tenían un conjunto de garantías legales, escritas y consignadas en sus códigos y consagradas por la costumbre. El griego en la antigüedad y el ciudadano romano, gozaban de un especial fuero de libertades y atribuciones que le eran provistas desde el mismo Estado, aun vivieran en tiranía, como algunas etapas notables de la historia romana o en plena democracia griega.

Durante los siglos IV y V antes de Cristo esas conquistas ya estaban consagradas, escritas por amanuenses al servicio del Imperio, luego de ser redactadas por legisladores como Licurgo, Catón y Solon, se encargaron de diseñar una buena administración del erario publico, de la res pública, de la administración de justicia así como también un marco de garantías para el ciudadano que propiciaron una especie de génesis de lo que siglos después habría de conocerse como los Derechos humanos.

Lo que cabe destacar es el hecho de que esos derechos eran para los ciudadanos del Imperio. San Pablo narra en los Hechos de los Apóstoles en La Biblia, que en una ocasión fue arrestado por autoridades romanas por predicar el Evangelio. Entonces el Tribuno, Sátrapa o Gobernador que impartía justicia, lo mando azotar sin aun escuchar su defensa. Luego de azotado, Pablo declaro que era ciudadano romano, asunto que por poco le crea un serio inconveniente al Tribuno, porque estaba permitido el azote para los bárbaros, pero n o para los ciudadanos romanos.

Luego de la caída, cisma o desmembramiento de ambos imperios de la antigüedad, aclarando desde aquí que no se hablaba de esas garantías como derechos humanos con el alcance que tienen en la actualidad, llega el año de 1789 en Francia y la Asamblea Nacional Constituyente hace la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, el 26 de agosto de 1789, como el hecho jurídico político mas importante parido por la Revolución francesa. Universal la declaración, pero no incluía a las mujeres ni a los negros, debido a que los actores principales de esa revolución burguesa, no iban a afectar el empleo que hacían de los esclavos como medio de producción.

Las mujeres entran bajo el paraguas de los Derechos Humanos en 1791, cuando Olympia de Gougues publica y da lectura en una Convención a la Declaración de los Derechos de la mujer. Los negros no entran al paraguas sino el 4 de febrero de 1794.

Lo realmente extraño e inexplicable es que acabando de hacer la declaración, en la Francia misma se vivieron verdaderos aquelarres y matanzas de civiles, en purgas políticas, siendo colgados, quemados en la hoguera como brujas medievales o perdiendo sus cabezas bajo el filo de la navaja del invento del Doctor Guillot: La guillotina.

Cómo es posible que la nación que le dio ejemplo al mundo con el documento político mas moderno hasta entonces, garante de derechos y atribuciones especiales para el ser humano, tan solo por el hecho de ser vivo y viable, aun antes de haber nacido, se viera envuelta en el reinado del terror colectivo, sin haberse secado todavía la tinta del documento.

Era necesario mandar a guardar el documento que sirvió de modelo de ahí en adelante en todos los países para la redacción de las llamadas Constituciones liberales. Sumirlo en el olvido gracias a los intereses del Imperio napoleónico. Si se seguía hablando de derechos humanos y se perfeccionaban no cabria espacio para las guerras napoleónicas, para los intereses expansionistas del Corso que llevó a Francia a la gloria y a los pies del cadalso.

La historia hizo silencio por espacio de mas de ciento cincuenta años. Las guerras napoleónicas se extendieron por toda Europa hasta Rusia inclusive y abarcaron un periodo de mas de diez años, desde 1805 con la Batalla de Ulm del 25 de septiembre hasta el 18 de junio de 1815, fecha de la Batalla de Waterloo. Sin importar la declaración que habían hecho y sin importar el cuerpo de legislaciones con que el Imperio de Napoleón dotó a Francia y al mundo. Lo grande es que las demás naciones que habían surgido de los Tratados de Osnabruck y Munstruck, conocidos como La Paz de Westfalia, firmados en 1648, también hicieron un mutis cómplice escondiendo el tema debajo de la alfombra.

Entre 1815, final de las campañas napoleónicas y 1914 inicio de la Primera Guerra Mundial pasaron cien años de soledad para el tema de los Derechos Humanos, terminada la guerra formalmente en 1919, luego pasan veinte años de siesta europea de entreguerras, hasta que comienza, en 1939, con la invasión alemana a Polonia, la Segunda Guerra Mundial que concluye en 1945, entonces el tema es retomado por las Naciones Unidas y promulgados en Paris, Francia ampliados y mas actualizados, el 10 de diciembre de 1948 mediante la Resolución 217 A, atribuyendo la redacción o compilación a Eleanor Roosevelt viuda de Franklin Delano Roosevelt, electo cuatro veces como Presidente de los Estados Unidos, quien falleciera el 12 de abril de 1945 dieciocho días antes de la muerte de Adolfo Hitler en su bunker de Munich.

Luego de ello, ya el tema de los derechos humanos llego para quedarse, se han creado Tribunales y comisiones internacionales e interamericanas de Derechos Humanos y se ha aumentado ampliamente la cobertura legal y el alcance del termino, llegando al concepto derechos humanos y derecho internacional humanitario, este ultimo para los casos de reglas de enfrentamiento armado, trata de prisioneros de guerra, refugiados, supresión de la tortura y muchos otros.

Esa declaración renovada de 1948, tuvo su mas dura prueba a partir de la Declaración del Patriot Act, o Ley Patriótica luego de los atentados del once de septiembre de 2001, la cual confiere poderes especiales al Presidente, sin consulta ni votaciones previas además de limitar seriamente los derechos civiles que costaron sangres como la de Martin Luther King, autorizando la intromisión oficial legal del Gobierno hasta en la privacidad de los ciudadanos.

Perspectivas globales ante el Siglo XXI

PERSPECTIVAS GLOBALES ANTE EL SIGLO XXI

A manera de preámbulo, puede afirmarse de manera dolorosa y categórica, que la historia de la Humanidad es la misma historia de sus guerras, sean estas grandes o pequeñas, mundiales o regionales.

Todo planteamiento, plan de desarrollo, planes y propósitos nacionales, deben ser diseñados tomando en cuenta el clima social y militar del país o región donde se pretende aplicar, cual es su grado de gobernabilidad al momento de la formulación, cuales sus aristas y hacia donde apunta la problemática.

El mundo, a lo largo de la historia ha tenido prácticamente los mismos retos. El reto defensa, el reto seguridad, el reto salud, el reto habitacional, el reto educación, el reto gobernabilidad, aunque la palabrita sea nueva, la soberanía alimentaria, aunque también sea nueva la frase, y, en el caso de las grandes naciones e imperios, los planes de conquista y expansionismo territorial.

El siglo veintiuno, agotando su primera década, abre un grueso de expectativas globales ante los retos en que vive la humanidad. Ya superada la Guerra Fría, época más propia de calenturas que de resfriados políticos y militares, se entró a un nuevo orden mundial, caracterizado por la preeminencia global de los Estados Unidos de América.

Durante el proceso de la Segunda Guerra Mundial, de 1939 a 1945, el escenario de la guerra, el teatro de operaciones era el Continente Europeo. Como país asiático solo sobresale en el conflicto, el Japón. China, la India, Pakistán, Irán, Corea, y demás naciones asiáticas fueron afortunadamente y gracias a Dios, pasivas ante el conflicto.

En cambio, en el entorno de la situación mundial actual el teatro de operaciones de esta posguerra fría, se traslada especialmente al Continente Asiático. Se libra allí la batalla de las economías y del reto energético. Atrás han quedado en la historia los años de esplendor asiático de los tres tigres, en realidad cooptados por los Estados Unidos, y satélites del sistema. Lo que sobresale es el hecho de que el despegue económico asiático, comenzó con ellos.

Durante la guerra fría la creencia religiosa era irrelevante. Lo que dividía a las naciones era la ideología. Pero, luego del proceso del establecimiento del Estado musulmán en Irán, con el Ayatolah Kohmeini como líder político - religioso en 1979, y con la caída, o mas bien el paso a la papelera de reciclaje de la historia de las ideologías, el asunto de la problemática mundial ha cambiado, y mucho.


El espacio de poder e influencia dejado por la URSS en Europa, había que llenarlo con otras formas de coloniaje propias de la Globalización, ya sea mediante el intercambio comercial, los acuerdos estratégicos y de defensa, la formación y el fortalecimiento de bloques regionales de aliados en la Unión Europea y la ofensiva diplomática, en algunos casos.

Actualmente religión y mercados dividen a la gente, la conquista del poder implica no al Wallayah de los dioses escandinavos, una especie de edén idílico, sino la capacidad de armarse atómicamente para disuadir, amenazar o protegerse de Estados y Gobiernos hostiles,

Esto junto a la búsqueda de detentar, dominar y administrar las reservas mundiales de energía, necesarias para echar a andar la maquinaria de la vida contemporánea. El petróleo, el carbón y el gas natural, se han convertido, junto al poderío atómico, en armas de disuasión.

Estos recursos estratégicos están concentrados en Eurasia. Por el Estrecho de Ormuz circula el cuarenta por ciento del petróleo del mundo, mientras que países como Arabia Saudita, Estado peón de Estados Unidos, Irak, Irán y Afganistán, entre otros, se encargan de producirlo. Solo dos países representan a la América Latina en la OPEP, Venezuela y Ecuador.

El mundo actual necesita energía, energía que proviene de fuentes naturales no renovables, la energía está, mayormente en Eurasia, junto a los otros veintiún recursos estratégicos necesarios para dominar el mundo.

Al colocarse los Estados Unidos en la posición de primera potencia global de la historia, en tiempos de alta tecnología de la era de la información, de la sociedad de consumo y de la búsqueda lógica y atendible de consolidarse en esa posición, ha tenido que ir a buscar esos recursos al Oriente Medio, al Cáucaso, al Estrecho de Ormuz, donde están los grifos y los grandes oleoductos que alimentan las estufas y motores del mundo industrial y doméstico. El asunto entonces es económico mas que de puras ideologías o diferencias doctrinales y ortodoxas.

La situación mundial era vista, hasta después del final de la Segunda Guerra Mundial con una visión eurocéntrica, ahora, en la pos guerra fría y en la actualidad, la visión de la situación mundial es asiocéntrica por necesidad.

La situación mundial actual está marcada por este cambio de escenario o teatro de operaciones de Europa hacia Asia, junto al repunte de China como potencia mundial y camino, si la historia no da un salto, a ser la próxima potencia global.

Del otro lado está la Unión Europea, cada vez mas liderada por Alemania, con una moneda fuerte mientras el dólar decae vertiginosamente, estrenando nueva Constitución y un nuevo Presidente. Dotada de una estabilidad política envidiable, y una superestructura industrial que es líder mundial, aunque afectada por la masiva inmigración ilegal.

Entre el poderío estadounidense, que procura aliados fieles en Asia para sus planes de expansionismo y dominio mundial, el cerco al preocupante avance económico chino que ya lleva casi veinte años creciendo y la aparente siesta que vive Europa luego del cansancio de las dos guerras mundiales que hicieron del Siglo XX el más sangriento de la Historia, es que se decidirá, en el teatro de operaciones asiático, hacia donde va el siglo XXI y hacia donde va la historia de la humanidad y de la Civilización en sus próximos capítulos.

La Era de la Multipolaridad

LA ERA DE LA MULTIPOLARIDAD
Richard N. Haas Presidente del Council of Foreign Relations, publicó un articulo muy interesante en el volumen 87, número 3, de la revista “Foreigns Affairs’, en su edición Mayo-junio 2008, páginas 44-56, bajo el tema: “La era de la no Polaridad: Lo que seguirá al dominio de Estados Unidos”.

Desde el inicio, el autor plantea la siguiente tesis: “La característica de las relaciones internacionales del siglo XXI está siendo la no polaridad: Un mundo dominado no por uno o dos o incluso varios Estados, sino por docenas de actores que tienen y ejercen diversos tipos de poder. Esto representa un cambio mayúsculo frente al pasado.”

El autor hace a renglón seguido una panorámica histórica desde los inicios del siglo XX, del orden mundial surgido de la Segunda Guerra Mundial, de la guerra fría y su marco ideológico y la carrera armamentista, el fin de la guerra fría y el advenimiento, como sostuviera Brzezinski, de la primera y tal vez única potencia global de la historia de la humanidad, terminando con una descripción, que fundamenta su tesis, de que el poder en la actualidad es menos unipolar y mas multipolar.

El fenómeno es comprensible, porque en la historia, cadena de procesos, se han originado contrapesos al estado de cosas reinante. Un orden ha entrado en crisis para pasar a ser sustituido por otro dentro de la mecánica de la historia, sujeta a la fuerza de la historicidad que es fundamentalmente dinámica.

El mundo anterior, es decir el de la guerra fría, frase surgida de la obra del Asesor de Seguridad y periodista, Walter Lippman y publicada en 1947, era un orden mundial bípedo. El orden mundial que surgió luego del final de esa era de calenturas y crisis, es un mundo que cojea por andar en una sola pata. Claro que muchos analistas están de acuerdo con Richard Haas en cuanto a que llegó el final de ese mundo unipolar. Pero todo proceso histórico lleva tiempo en completarse.
De la guerra no tan fría de las ideologías se ha pasado a la guerra por los mercados. La economía, ese motor fundamental de la historia, se ha encargado de provocar nuestra entrada, brusca y sorpresiva, a la era del cambio, de la globalización o mundialización.

Destaca Haas en su ensayo, la repartición actual del poder global entre las principales potencias; China Estados Unidos, India, Japón, Rusia y la Unión Europea, quienes juntos tienen un poco mas de la mitad de la población mundial, el 75% del Producto Interno Bruto mundial y el 80% del gasto global en materia de defensa. Estas cifras las resalta para demostrar la aparente, y engañosa, multipolaridad del mundo actual.

El hecho que el autor quiere destacar es el de que esos actores en masa no son Estados nación en sentido estricto, sino un conglomerado de organizaciones globales y regionales, grupos de presión, organizaciones no gubernamentales y otras, que juntos, hacen que el poder mundial esté “menos concentrado que nunca, difundido entre muchas manos y disperso en muchos lugares”.

Ya en 1982, durante la administración de Ronald Reagan, se creó un grupo de consultores que fueron denominados como el Grupo de Santafé, por el lugar en el que se realizó esa primera reunión, cuya misión, en plena guerra fría, era la de hacer un análisis sintomático, lo mas imparcial posible, del poder e influencia estadounidense en el mundo, y junto a ello elaborar proyecciones y sugerencias en el terreno resbaladizo de la prospectiva.

El grupo volvió a reunirse en la administración Bush, antes de los ataques terroristas de septiembre de 2001 y produjo un documento interesante, al que titularon “Las 9D”, porque el conjunto de variables que ponderaron, todas comienzan con esa letra, concluyendo en la última D con la declinación del poderío estadounidense en el mundo.

Las causas que apunta Richard Haas en su estudio no difieren en gran manera de las que presentó el Grupo Santafé, no obstante haber casi una década de distancia entre ambos documentos. Destacando el hecho de que los Estados Unidos son la mayor potencia militar del mundo, pero también tiene en cuenta la caída de la participación estadounidense en el PIB mundial, que a la fecha del ensayo, era de un 25% con un monto de alrededor de 14 billones de dólares, lo que la hace la mayor economía global. Pero a los sesenta días de la publicación del ensayo, en agosto de 2008, llegó la crisis económica global, que tuvo su epicentro en la economía norteamericana y alteró y sigue alterando el mapa económico global.

El fenómeno es mostrado por Haas en su ensayo, y muestra el proceso histórico de la posguerra fría, el paso de la bipolaridad al mundo unipolar y el consecuente y actual proceso de pasar a la multipolaridad, hechos que fueron analizados por tratadistas pertenecientes a la corriente realista de las relaciones internacionales, entre los que cita a Charles Krauthammer, quien ha afirmado que “ la multipolaridad llegará con el tiempo, quizá en una generación mas habrá nuevas potencias que se equipararan con los Estados Unidos y el mundo se parecerá en su estructura, a la era previa a la Primera Guerra Mundial”

Aunque de inmediato afirma que lo proyectado por el también articulista de Foreigns Affairs, no ha sucedido todavía, la advertencia de Haas va enmarcada en la determinación e identificación del proceso, sus síntomas y las obligatorias sugerencias y recomendaciones a la administración de la política internacional norteamericana para fortalecer y reconcentrar nuevamente el poder global, en caso no solo de que quiera hacerlo, sino de que pueda hacerlo.


El autor comienza mostrando esa declinación o falta de influencia, o de facilidad de transformar poder en influencia por parte de la gran nación del norte, en el campo de la economía, debido al avance de los gigantes asiáticos, el fenómeno de la desindustrializacion buscando mano de obra barata, que agregamos nosotros, y la apertura de los mercados globales a la amplia gama de mercados y manufactura asiática, mayormente China, país que tiene casi dos décadas creciendo, pero trata de mantenerse en un bajo perfil para no ser vista como una amenaza en el concierto internacional.

Además, el autor resalta el hecho de que “la transición hacia un mundo no polar tendrá consecuencias especialmente negativas para Estados Unidos. Tanto por lo que ha hecho como por lo que ha dejado de hacer” en la escena de las relaciones internacionales, en el aumento en cifras importantes del consumo de petróleo y sus derivados, junto a la falta de una política estatal en materia de energía, el aumento en el gasto interno discrecional y las costosas campañas militares en Afganistán e Irak.

El estudio cita además la proyección de la “tesis de la sobreexpansion imperialista” hecha por el analista Paúl Kennedy en el sentido de que los Estados Unidos finalmente declinarían por sobreexpansion, al igual que otras grandes potencias del pasado. La tesis se cumplió en la Unión Soviética con su desmembramiento en 1991, pero los Estados Unidos, sigue diciendo Haas, no han demostrado ser inmunes a ella.

El fenómeno actual de la globalización, señala el autor, facilita y fortalece la no polaridad en dos formas fundamentales. Primero el hecho de que muchos flujos transfronterizos ocurren sin participación y hasta sin conocimiento de los actores estatales y, segundo, esos mismos flujos fortalecen las capacidades de los actores no estatales, quienes van ganado importantes cuotas de poder e influencia local, regional e internacional, agregamos nosotros. Concluyendo que “cada vez es mas evidente que ser el Estado mas fuerte ya no significa tener un cuasi monopolio del poder “.

Ha quedado atrás la política sectaria de la pasada administración en el sentido de que la doctrina era “o están con nosotros o contra nosotros”. Esa pérdida de influencia estadounidense en la promoción de iniciativas o respuestas colectivas a desafíos regionales o globales se va haciendo cada vez mas notable. Las reglas del juego ya no las dicta entera o casi enteramente Washington, sino que la atención a las sugerencias y propuestas se va haciendo cada vez más laxa y flexible, hecho que denuncia la socorrida multipolaridad que sostiene el autor del ensayo en cuestión. El consenso de Washington se está debilitando.

Sobresale además el hecho de que “el multilateralismo será esencial para hacerle frente al mundo no polar.”Ante esta realidad Haas sugiere la reconstitución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto al G-8, además la firma de acuerdos con menos partes o actores internacionales y con objetivos mas específicos. Es posible que el multilateralismo a la carta resulte ser la norma de las relaciones internacionales del resto del siglo XXI. La no polaridad complica la diplomacia.

En realidad el análisis no toma en cuenta, o tal vez toca de soslayo, al importante aspecto cultural de las relaciones internacionales. El llamado “actor cultural”. Después de todo, toda iniciativa en materia de relaciones internacionales y toda fluctuación o cambio del equilibrio del poder global afecta y afectará necesariamente a los países, a los activos humanos pluriculturales que los conforman.

Propone, por último, una especie de multipolaridad concertada, que busque la integración global en procura de la estabilidad. Sugiere además en su interesante ensayo, la constitución de un grupo central de gobiernos y terceros comprometidos con un “multilateralismo cooperativo”. Tales sugerencias, a juicio del autor, “no eliminarían la no polaridad, pero ayudarían a manejarla y disminuirían la probabilidad de que el sistema internacional se deteriore o desintegre”.

Calles trujillistas

CALLES TRUJILLISTAS
La historia dominicana y el sistema político mismo van creando una verdadera tormenta cerebral en la mente colectiva y más grave aun en los estudiantes. La conciencia nacional concibe o le han colocado en sus neuronas a la Era de Trujillo como el reinado del terror de un monstruo. Puede que haya sido así, pero también puede ser que no. Rafael Trujillo no gobernó solo.

Carreteras, plazas, avenidas y calles de nuestro país consagran- extrañamente en democracia- la memoria de los mas fieles, aprovechados y aventajados colaboradores, correligionarios y hasta cómplices históricos, del hombre que la Ley 5880 de 1962, proclamó como un anatema nacional y condenó a la cadena perpetua de la historia. Pero solo a él como cabeza del bacanal, no a sus contertulios.
Nos parece que hasta ahora, nadie se había atrevido a desvestir estos santos apóstoles y mártires de la historia nacional de sus falsos ropajes y desprenderle sus máscaras de corcho y aserrín.

El primero que salta a la lista es el Licenciado Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, cuyo nombre conmemoran plazas, la Autopista que va de Santiago de los Caballeros a su natal Villa Bisonó o Navarrete, un aeropuerto entre otras obras y declaraciones como la de Padre o “Gran propulsor de la democracia dominicana”, hecha por el Senado de la República, sin tomar en cuenta, en un ejercicio de olvido y perdón histórico, que al menos 12 de los veintidós años de su gobierno y sin contar los casi dos años, del 3 de agosto de 1960 al 16 de enero de 1962, en que fue Presidente gomígrafo de Trujillo, fueron abiertamente despóticos, una farsa de democracia autoritaria, doce años cual doce apóstoles del mal, mutilaron a toda una generación pensante, militante y comprometida con la libertad y la democracia.
De este primer gran colaborador de Trujillo no es preciso escribir mucho. En sus Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo, Balaguer declara nunca haber escrito un sólo verso a Trujillo, pero en cambio si le dedicó extensas prosas de alabanza, le redactó sus mejores discursos, fue su hombre de confianza y, aunque mucha gente cree que Balaguer aprendió con Trujillo, consideramos nosotros que se trató de lo contrario, Trujillo aprendió de Balaguer.

Sorprende la lectura de las Memorias de Joaquín Balaguer, la lista de colaboradores y hombres de confianza de Trujillo y sorprende aun mas, el ver sus nombres solemnes figurando en calles y avenidas que los consagran como demócratas a carta cabal.

Visitando el autor la ciudad de Montecristi, conoció a un Señor de apellido Vegazo, abogado, quien laboró en la Consultora Jurídica del Banco de Reservas de allí, quien recitó, en plena Semana Santa, un encendido poema en honor a Trujillo y su régimen, escrito nada mas y nada menos que por un joven llamado José Francisco Peña Gómez, quien laboró en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal, como profesor.

En el libro “Trujillo mi padre”, escrito por Angelita Trujillo y, paradójicamente prohibido por la democracia dominicana, aparece en su página 127 la reproducción de una carta redactada y enviada a Trujillo por uno de los demócratas mas icónicos e idealistas de la historia política nacional, fundador de los dos partidos mas grandes del país, líder político de probidad incuestionable, el Profesor Juan Bosch, en la que saluda el cambio de nombre a la ciudad Capital por el de Ciudad Trujillo y de paso agradece el haberlo nombrado con un cargo en la oficina del censo nacional.
Este caso, junto a otros tantos que se han ocultado debajo de la alfombra, prueba el control totalitario que tuvo Trujillo desde el inicio de la dictadura sobre mentalidades preclaras y personajes de gran valor y talento, que se vieron obligados, algunos por necesidad, otros por genuflexos, o los mas por complacencia cómplice, a inclinarse ante la voluntad del sátrapa y a colaborar con sus ejecutorias.

Otro dato que poca gente conoce, es que en la publicación de la Cartilla cívica dominicana, una versión trujillista del Libro Rojo de Mao, distribuido para adoctrinamiento político, las ilustraciones están a cargo de José Gausachs y José Vela Zanetti, dos maestros de la pintura española, pertenecientes a la generación de los refugiados de la Guerra civil de 1936 al 1939, y el tercer artista es nada menos que Silvano Lora, verdadero luchador contra el régimen de los doce años de Balaguer, artista comprometido y de vanguardia que militó por muchos años en la manirrota izquierda dominicana.

La lista de las calles que llegan a nuestra memoria, comienzan con la de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, alias Pipí, en 1931, Miembro fundador de la Academia Dominicana de la Historia y segundo Presidente de la entidad tras la muerte de Federico Henríquez y Carvajal, jurista, poeta, escritor, ensayista y según Trujillo era un hombre sabio, por ello lo nombró Secretario de Justicia, de Interior y Policía, de Agricultura, de Fomento, de Guerra y Marina, Procurador General de la República, Senador por Ciudad Trujillo y a su vez Presidente del Senado.

En 1938 fue electo Vicepresidente de la República por el periodo 1938- 1942, teniendo como Presidente gomígrafo a Jacinto Peynado y, muerto éste el 7 de marzo de 1940, asumió la Presidencia de la República hasta el 18 de mayo de 1942, cuando renuncia atendiendo a la declaración pública de Manuel Arturo Peña Batlle, quien era Presidente de la Cámara de Diputados, proponiendo que el General Rafael Trujillo Molina ocupara la Presidencia de manera inmediata porque era una “necesidad nacional”.

Sus hijos varones procreados con Doña Alicia Sánchez; Wenceslao, Jesús Maria, Pedro y Manuel, laboraron en el Banco Central, dos de ellos fueron Gobernadores de la entidad financiera nacional, relevando uno al otro, mientras que Manuel fue el diseñador del primer Peso dominicano, al emitirse la moneda nacional en 1941, con la efigie de Trujillo en el centro por supuesto; y Jesús María Troncoso Sánchez, ocupó diversas posiciones durante la Era, entre ellas fue Subsecretario de la Presidencia.
Su hija Lucila Troncoso Sánchez casó con Fernando Amiama Tió, hijo de Luis Amiama Gómez y Carmen Tió Joubert, mientras que su hermana Isabel, casó con Marino Emilio Cáceres Ureña, hijo del Presidente Ramón Cáceres y sobrino a su vez del Presidente Horacio Vásquez Lajara, quien fuera designado por Trujillo mediante Decreto número 1238, del 4 de octubre de 1941, como Secretario de Agricultura. Don Pipí, falleció en Santo Domingo el 30 de mayo de 1955, exactamente seis años antes de su jefe, Benefactor, protector y guía.

Otro notable trujillista que una calle del Ensanche Quisqueya de la Capital celebra su nombre y memoria, es Francisco Prats Ramírez, alias Panchito, fue Presidente del Partido Dominicano, el partido único de la Era, aunque fundó una mascarada política llamada Partido Laborista, para dar una cierta pinta de democracia al juego político de la época y terminaba apoyando a Trujillo en las “elecciones”. Es el padre de la notable educadora Ivelisse Prats de Pérez.
Prats Ramírez, mediante Decreto número 186 del 23 de julio de 1931 fue nombrado por Trujillo Miembro de la Academia Dominicana de la Historia, junto a otro colaborador del régimen, el jurista Hipólito Herrera Billini una de las cumbres mas altas del derecho penal dominicano, notable catedrático de la Universidad de Ciudad Trujillo, hoy UASD, quien además fuera primer Presidente de la Liga de Béisbol dominicano, LIDOM, fundada en 1955 como parte de los festejos del XXV Aniversario de la Era de Trujillo y también fue Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por lo que una calle del Centro de los Héroes lleva su nombre.
Siguiendo con Panchito tenemos que, “A Francisco Prats Ramírez, (Panchito) personaje funesto de la “Era de Trujillo” encargado de denunciar a través de su creación el Foro público a todo aquel que estaba en contra, o en vías de caer en desgracia con el régimen de los 30 años, y encargado de sazonar a través de Radio Caribe la muerte de los héroes de la expedición del 14 de junio del 1959 y el apresamiento de los miembros del “Movimiento 14 de junio” o complot develado como fue bautizado por ellos”.Termina la cita. http://www.hoy.com.do/areito/2008/9/20/248146/ReportajeLas-mas-esperadas-memorias-de-La-Era-de-Trujillo

Otro servidor y redactor fino al servicio de Trujillo, lo fue Ramón Marrero Aristy, escritor y periodista, nacido en San Rafael del Yuma el 14 de junio de 1913. Escritor y periodista que publicaba en los diarios La Nación y El Caribe, en este último durante los años dorados de su famosa columna El Foro público. A partir de 1946, con treinta y tres años de edad, Trujillo lo nombra Sub Secretario de Trabajo; luego Diputado por Azua, de 1948 a 1950; por El Seybo de 1950 al 1952 y por Ciudad Trujillo de 1954 al 1957, cuando es nombrado Secretario de Trabajo, permaneciendo hasta 1959 en el cargo, además fue representante del régimen de Trujillo en misiones diplomáticas en America Latina, Europa y los Estados Unidos.

En 1954 Trujillo le encargó la escritura de la historia oficial dominicana, encomienda que había rechazado Américo Lugo en 1936, cuando era miembro fundador de la Academia Dominicana de la historia, para no poner su pluma al servicio del tirano. El primer volumen de la referida historia apareció en 1957, el segundo en 1958 y el tercero, concluido por César Herrera, pariente de Don Rafael Herrera, en 1961, bajo el título “La República Dominicana: origen y destino del pueblo cristiano más antiguo de América”. El cadáver de Marrero Aristy fue encontrado carbonizado en la Carretera Constanza. Trujillo se limitó a preguntar: Y que buscaba Ramón por ahí.

Una calle del Ensanche Ozama de la Capital y en otras ciudades, llevan el nombre de Jesús de Galíndez, quien era de origen vasco, en 1939 al final de la Guerra civil española emigra a Francia y en noviembre del mismo año se establece en Ciudad Trujillo gracias a la recomendación y mediación de la Embajada española ante el régimen.
Fue nombrado catedrático de la Universidad de Santo Domingo y Asesor legal de la Secretaria de Trabajo, profesor en la Escuela de Diplomacia donde tuvo como alumno a Ranfis Trujillo. Algo que se ha pretendido ocultar es que Galíndez había laborado en Palacio y se había codeado con Joaquín Balaguer y demás colaboradores del régimen.
Su obra literaria, “Bahoruco”, dedicada a Trujillo y patrocinada por el régimen, “ganó” un premio literario en la celebración del Primer centenario de la independencia dominicana el 27 de febrero de 1944. El resto de su historia es conocida ampliamente.

En la zona Universitaria de la Capital y en algunas provincias hay calles que consagran la memoria de Modesto Díaz Quezada, hermano del General Juan Tomas Díaz Quezada y uno de los complotados para asesinar al Jefe, sin embargo había realizado toda una carrera al servicio de Trujillo; en 1930 fue Síndico de San Cristóbal o Provincia Benefactor; fundador el 18 de julio de 1931 del Partido Dominicano; Diputado gomígrafo por el Partido Dominicano en 1932; Secretario personal de Trujillo; Cónsul en Nueva York; Subsecretario de Agricultura; Vicepresidente de la Junta Directiva del Partido Dominicano desde su fundación; Secretario de Trabajo en 1935; Cónsul en Barcelona España; el 23 de enero de 1947 fue designado por Decreto Presidente del Consejo Administrativo del Distrito de Santo Domingo; Senador por Moca Provincia Espaillat, y, entre otras, contratas, exoneraciones, favores, designaciones y cargos, Diputado por Ciudad Trujillo en 1958, donde pide declarar de urgencia el Proyecto de ley de su pariente y también Diputado Miguel Ángel Báez Díaz, que confirma y ratifica el rango de Generalísimo para Rafael Leonidas Trujillo. Ver: http://www.listindiario.com/la-vida/2008/5/30/60790/Un-personaje-muy-controversial-llamado-Modesto-Perez-Quezada

Manuel Arturo Peña Batlle es uno de los intelectuales más acabados y completos de la historia dominicana que sirvió durante décadas al régimen, constituyendo junto a Porfirio Herrera Billini, Emilio Rodríguez Demorizi y otros, entre los que se incluye a Joaquín Balaguer y a Fello Vidal, la zapata ideológica del régimen de Trujillo, sus consultores y redactores mas calificados, la cabeza ideológica y pensante de la estructura.
Nació en Santo Domingo, el 26 de febrero de 1902, escritor, investigador de la historia, ensayista, jurista graduado en la Universidad de Santo Domingo en 1923, luego catedrático de Derecho Internacional Público, en 1943 fue nombrado Secretario de Estado de Interior y Policía, convirtiéndose en uno de los intelectuales dominicanos mas fieles a la dictadura.
Diputado por San Pedro de Macorís en 1942 y Presidente de la Cámara de Diputados, Embajador en Haití en 1947, Secretario de Relaciones Exteriores en 1950, Secretario de Trabajo, fundador del Instituto Trujilloniano y presidente de la Comisión para la celebración del primer Centenario de la Independencia.
Peña Batlle y su obra han sido objeto de no pocos estudios y ensayos críticos por parte de intelectuales dominicanos destacados porque consideramos que representa la cabeza más visible y preclara del conservadurismo intelectual e ilustrado de la Era, marcado con ribetes de antihaitianismo. Peña Batlle, fue el redactor y mente maestra de los Acuerdos Fronterizos entre la República Dominicana y Haití, que dieron origen y base jurídica a la matanza de haitianos de 1937, conocida como El Corte. En Elías Piña el 16 de noviembre de 1942 pronunció su discurso, “El sentido de una política” en testimonio de adhesión y gratitud al Generalísimo Trujillo, con motivo del Plan Oficial de dominicanizacion de la frontera, diseñado por Peña Batlle y un grupo de asesores del régimen y que contenía la política exterior de Trujillo con respecto a los haitianos.
En su calidad de Secretario de Relaciones Exteriores de Trujillo se encargó de divulgar internacionalmente las bondades del régimen y servir de negociador ante otros gobiernos, llegando incluso a dictar conferencias en la Casa Blanca como la del 1 de julio de 1945, ante el Presidente Harry S. Truman y todo su Gabinete, que fue reseñada por la prensa norteamericana y por la prestigiosa Revista Life.
Como escritor publicó “La Patria nueva”, Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo, 1948, “Historia de la cuestión fronteriza dominico haitiana”, Ciudad Trujillo, Editorial Luis Sánchez Andujar, 1946 y “La Política de Trujillo”, publicada después de su muerte en Ciudad Trujillo, Impresora Dominicana, 1954. Murió en Santo Domingo, el 15 de abril de 1952.

Otra calle trujillista es la que consagra la memoria de Luís F. Thomen, quien desempeñara algunos cargos durante la Era, aunque nadie se atrevería a señalarlo por acciones non sanctas, y quien entre otras designaciones fue nombrado mediante Decreto Número 6021 de fecha 31 de agosto de 1960 y publicado en la Gaceta Oficial Numero 8503, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Santa Sede.
Buscando datos en Efemérides Dominicanas, de autor no identificado, descubrimos con estupor donde dice que Gustavo Adolfo Mejía Ricart había luchado contra la ocupación nortericana de 1916 y que además de esa honrosa actitud, era luchador antitrujillista. Nada mas falso para engañar a las presentes y futuras generaciones y justificar el poner su nombre a una de las avenidas de la Capital. El Señor Mejía Ricart, que no debe confundirse con el guerrillero Octavio Augusto Mejía Ricart- Guzmán, que vino en el desembarco del 14 de junio, formó parte del equipo de intelectuales que, junto a Joaquín Balaguer, Manuel Arturo Peña Batlle, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Emilio Rodríguez Demorizi y Ramón Marrero Aristy, entre otros, sirvieron de soporte ideológico y de maestros de la propaganda para exaltar las virtudes y la obra de Trujillo. Estaban enquistados en el régimen y eran fundadores de instituciones como el Instituto Trujilloniano, la Academia Dominicana de la Historia, los Ateneos y los claustros de la entonces Universidad de Santo Domingo. Mejía Ricart desempeñó varios cargos en esa alta casa de estudios, y, en tiempos en que los Senadores y Diputados eran elegidos con el dedo índice de Trujillo y designados como tales en la Capital, entonces Ciudad Trujillo o en cualesquier Provincia del país sin importar si vivían o sabían andar o llegar a ella, Mejía Ricart fue Diputado por el Partido Dominicano en cuatro ocasiones: Por Ciudad Trujillo, por la Provincia Duarte, por Samaná y por la entonces Provincia San Rafael, llamada así en honor a Rafael Trujillo. Además fue designado Juez de Primera Instancia, Abogado del Estado ante el Tribunal de Tierras, Presidente del Instituto de Investigaciones Históricas y del Instituto Nacional de Criminología.
En una conferencia que dictara en el Salón de Actos del Partido Dominicano y en presencia del Generalísimo, publicada en el Boletín del Archivo General de la Nación, en fecha 30 de abril de 1940, titulada “El significado histórico del 23 de febrero de 1930”, año III, número 10, dice así para justificar el golpe contra Horacio Vásquez Lajara:

“Era pues necesaria una política severa, de rigor, desgraciadamente, que derribara de golpe, en un solo instante, no un régimen aislado, sino una serie de regímenes que terminarían para siempre!” y mas adelante sigue diciendo: “Envuelto estuve en todo el desarrollo de esos preliminares beligerantes que combatieron y dieron al traste con el régimen del General Horacio Vásquez y fui, en cierto modo, su adversario”


Rafael – fello – Vidal Torres
Una de las principales avenidas del expansionismo de la Ciudad de Santiago de los últimos veinte años, trajo consigo la designación de una vía con el nombre de Fello Vidal, padre de Rafael Vidal Martínez, quien al igual que su predecesor, fuera Secretario de la Presidencia.
Rafael Vidal Torres era periodista, un verdadero intelectual cultivado y autodidacta que bien podría colocarse al lado, aunque un poco debajo, de un Manuel Arturo Peña Batlle, por no tener una formación académica acabada. Fue Director y fundador del periódico La Nación, diario oficial del régimen, fundado el 19 de febrero de 1940 y circulaba de lunes a sábado.
Fue Secretario de la Presidencia, amigo de Trujillo, cultivó amistad con Balaguer y al igual que éste, fue Director del Periódico La Información de Santiago de los Caballeros. Fue siendo civil, ayudante y Secretario personal de Trujillo, desde cuando este tenia su despacho en la Fortaleza Ozama, asesorándolo gracias a su proverbial inteligencia, era una especie de oráculo personal de Trujillo. Cuando Trujillo asciende al poder, el 16 de agosto de 1930, el primer Decreto es para nombrarlo Secretario de la Presidencia. Años después se declaró opuesto a la muerte dada al General Desiderio Arias, por lo que se puso aparentemente en malas con el Generalísimo, aunque siempre le dispensó un trato de respeto y admiración. Desiderio Arias, un caudillo militar de la línea noroeste, había sido Senador y Secretario de Agricultura. Fello también había sido Senador del Partido Dominicano por Santiago de los Caballeros siendo designado mediante Decreto número 1869 del 23 de abril de 1937, Secretario de Agricultura.
A la fecha de la muerte de Trujillo era Gobernador de Santiago y tenia una estancia en Pontezuela adonde iban la mayoría de los funcionarios a buscar consejo y orientación en el manejo de sus tareas oficiales. A principios de junio de 1961, durante una rueda de prensa en los salones de la Gobernación provincial, se mostró nervioso y hasta llegó a mostrar su arma de fuego a los reporteros en forma intimidante, según relata, con soporte fotográfico, Raffi Genao en su obra “La venda transparente” y aparece en los archivos de imágenes de la Revista Life.
La familia de la Maza Vásquez, al igual que el Clan de los Díaz, merece capítulo aparte en este reducido listado de trujillistas con calle. Comenzando con el Capitán Octavio de la Maza, oficial piloto del Escuadrón de Caza Ranfis, de la otrora Aviación Militar Dominicana, fundada en 1948, un año después de la creación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, pertenecía a una de las familias favoritas del tirano, afectos al régimen, que durante largos años se lucraron y fueron favorecidos por contratos de grado a grado para la construcción de obras públicas, entre ellas la carretera de Dajabón a Restauración en la línea noroeste, el ingreso a las Fuerzas Armadas y ascensos meteóricos, sin escalafón y sin la debida preparación académica, la administración al entonces Capitán del Cuerpo de Ayudantes Militares, Antonio de la Maza, hermano de Tavito, de los comedores militares, el compadrazgo con Trujillo de algunos de sus hijos y sobrinos, y por supuesto la participación en juergas y francachelas o también en fiestas de gala en Palacio, entre otros bacanales de aposento.
El hecho de enviar a Octavio de la Maza a fungir como copiloto del norteamericano Gerald Murphy a secuestrar en plena Quinta Avenida de Nueva York al profesor vasco y agente doble de la Agencia Central de Inteligencia, CIA y del Buró Federal de Investigaciones, FBI, de los años de J. Edgar Hoover; Jesús de Galíndez, demuestra de manera irrefutable no solo la confianza casi absoluta de Trujillo para con esta familia, mayormente Antonio y Tavito, sino, y mas grave aun, demuestra lo altamente comprometidos que ambos estuvieron con el régimen y la gran implicación que tuvieron en las actuaciones del Generalísimo.
El problema fue que en el caso Galíndez se aplicó una de las reglas de la mafia italiana que consiste en eliminar a los mismos ejecutores de los asesinatos con el fin de borrar todo rastro o todo testigo que pueda delatar a los autores intelectuales.
En cuanto a Antonio de la Maza, cuyo nombre aparece prácticamente en calles en todas las provincias y en la Capital dominicana, puede afirmarse, para fortalecer lo anterior, que era un hombre de absoluta confianza de Trujillo, si era que Trujillo confiaba en alguien. Era hijo de Ernestina Vásquez, sobrina del Presidente Horacio Vásquez y del General de la montonera, Vicente de la Maza, militar sin formación académica. Eran los warlords, caporales o caudillos regionales de fines del siglo XIX y la etapa previa al advenimiento del régimen. Para Trujillo, su gran tarea inicial fue la de consolidar y centralizar el poder que en realidad estaba bastante disperso y en muchas manos al mismo tiempo.
En Moca, el General Cipriano Bencosme resultó muerto en las montañas de Jamao al norte, el 19 de noviembre de 1930, enfrentando las tropas oficiales, había sido Diputado del Gobierno de Horacio Vásquez; en la Línea noroeste cayó, comenzando la Era, el General de montonera Desiderio Arias; en Santiago el Caporal era el General de montonera, José - Piro- Estrella, tío del primer Vice de Trujillo, Rafael Estrella Ureña, padre de Salvador Estrella Sahdalá, uno de los ejecutores del Generalísimo, que supo adaptarse y reciclarse al nuevo orden traído por Trujillo, antes del régimen cumplir su primer año se hizo su compadre y hombre de absoluta confianza, repito, si es que Trujillo se atrevía a confiar en alguien.
Antonio de la Maza fue presentado a Trujillo por el General José Estrella, en Santiago de los Caballeros y así, de ese modo y forma, entre amigos y compadres, logró su ingreso como Oficial del Ejército Nacional, hizo carrera aunque no academia ni “centro” luego el Jefe, su protector, lo asciende hasta llegar al rango de General de Brigada, adscrito a su Cuerpo de Ayudantes Militares, además fue Gobernador Provincial de Moca, Provincia Espaillat. En la Gobernación de Moca aparece la fotografía de Antonio de la Maza con traje de General del Ejército Nacional, en funciones de Gobernador Provincial.
Otro colaborador de Trujillo con calle que consagra su nombre y memoria, es el General Emilio Ludovino Fernández, quien nació en Puñal, Santiago; siendo Coronel del Ejército Nacional fue nombrado, mediante Decreto del 29 de noviembre de 1943, como Jefe de la Policía Nacional, permaneciendo en el cargo casi cuatro años, hasta el 17 de mayo de 1947. Una calle de la Urbanización Fernández lleva su nombre, además fue investigado por el secuestro en la Quinta Avenida de Nueva York del Profesor vasco Jesús de Galíndez, y se cuenta que siendo Primer Teniente le llevó a Trujillo, en prueba de lealtad, un saco con la cabeza del General Desiderio Arias, quien antes había sido Secretario de Agricultura del Gobierno de Horacio Vásquez Lajara, designado mediante Decreto número 1250 del 3 de marzo de 1930, dándosele licencia para dedicarse a sus actividades proselitistas para su candidatura a Senador por Monte Cristy.
A Trujillo no le gustó la idea de mostrar el cuerpo decapitado de Desiderio, por eso encargó a un médico de apellido Delgado que se la cosiera y fuera velado y expuesto en debida forma. Es el único Jefe de la Policía Nacional que tiene una calle con su nombre.
A resumidas cuentas, y quedándose algunas calles en el tintero, si el régimen que encabezara, en el trono algunas veces o detrás del trono en otras, Rafael Leonidas Trujillo Molina, hubiese habido tantos luchadores antitrujillistas como se han destapado luego de su asesinato, no hubiese sido posible que se mantuviera por espacio de mas de treinta años en el poder.